En las calles de Santiago, la tensión se ha apoderado del ambiente. Manifestantes, en su mayoría estudiantes, se han enfrentado a los Carabineros mientras protestan contra las polémicas reformas de seguridad impulsadas por el presidente José Antonio Kast. Las medidas, que incluyen la posibilidad de declarar estados de excepción sin consultar al Congreso, han sido comparadas con prácticas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
La marcha, que partió de la Plaza Baquedano conocida también como Plaza de la Dignidad, fue dispersada con cañones de agua y gases lacrimógenos. Los manifestantes denunciaron la criminalización de la protesta y la reducción de derechos que, según ellos, estas reformas representan.
Las polémicas reformas de seguridad
Entre las medidas más controvertidas se encuentra la facultad del presidente para declarar estados de excepción por hasta 240 días sin aprobación del Congreso. Durante este período, el presidente podría restringir derechos fundamentales como el de movimiento, reunión y asociación, además de interceptar comunicaciones y confiscar bienes. Otra propuesta, que ha generado fuerte rechazo, es la privación de atención médica y otros servicios públicos a condenados por crimen organizado o terrorismo incluso 15 años después de cumplir sus sentencias.
El gobierno de Kast justifica estas medidas con la necesidad de combatir la inseguridad y el narcotráfico. Sin embargo, según una encuesta reciente, el 58 por ciento de los electores rechaza la idea de pasar por encima del Legislativo y conculcar garantías individuales.
Un país seguro con percepción de inseguridad
Paradójicamente, Chile es uno de los países más seguros de América Latina, con una tasa de homicidios de 5.4 víctimas por 100 mil habitantes. En comparación, países como Ecuador (50 muertes violentas), Colombia (26), Brasil (19) y México (15.4) registran cifras más altas. Además, Chile lleva tres años de reducción sostenida en delitos de alto impacto, incluyendo robos de vehículos y robos con violencia.
La percepción de inseguridad, sin embargo, ha sido alimentada por la aparición de bandas organizadas, nuevas modalidades de extorsión y la disputa armada entre distribuidores locales de drogas. Además, los partidos de derecha y los medios de comunicación han difundido una narrativa de ingobernabilidad para desestabilizar al pasado gobierno de Gabriel Boric (2022-2026).
El Foro de Madrid y la ultraderecha
Las protestas también buscan repudiar el Foro de Madrid un evento presidido por Kast y el presidente argentino Javier Milei que se reúne en Las Condes. Los manifestantes denuncian que la ultraderecha nunca ha priorizado los derechos humanos ni los derechos de los ciudadanos.
Organizaciones como la Red de Solidaridad Estudiantil y la Confederación de Estudiantes de Chile se han sumado a las protestas, denunciando también la megarreforma económica que concede bajas de impuestos y beneficios a los más ricos, mientras el desempleo sigue aumentando.
Mientras tanto, en el oriente de Santiago, Milei inauguraba el Foro de Madrid con un discurso destinado a atacar a la izquierda y el progresismo, así como a las movilizaciones del 18 de octubre de contra el modelo neoliberal.
La represión desplegada por los Carabineros sugiere que Kast está utilizando los problemas de seguridad como un pretexto para profundizar la criminalización de la protesta el Estado policial y otros males que Chile arrastra desde el pinochetismo.



