El expresidente boliviano Evo Morales ha tomado la delantera en una serie de protestas masivas que están sacudiendo al país. Con una orden de detención pendiente, Morales ha reunido a campesinos y sindicalistas de diversas regiones para exigir la renuncia del actual presidente, Rodrigo Paz.
Las manifestaciones, que comenzaron hace 41 díashan escalado en intensidad, con cortes de rutas en La PazCochabambaOruroChuquisaca y Santa Cruz. Los manifestantes, provenientes de diversas organizaciones sociales y sindicales, han expresado su descontento con las políticas del gobierno y la falta de soluciones a la crisis económica que atraviesa el país.
La marcha en Cochabamba y el desafío a la justicia
El miércoles, Morales lideró una marcha en el departamento de Cochabambapartiendo desde Lauca Ñdonde reside refugiado, y culminando a 8 kilómetros de distancia en Chimoré. Durante su discurso, Morales desafió la exigencia del presidente Paz de que se entregue a la justicia, condicionando su viaje a La Paz a recibir garantías de seguridad.
«El presidente dijo en una conferencia: ‘Si es machito que venga Evo a La Paz’. Si me da garantías, voy allá; y si no, si es machito que venga él a Lauca Ñ para hablar de los temas sociales», manifestó Morales.
La movilización, denominada «concentración para salvar a Bolivia», contó con la participación de representantes de la Federación Campesinas de Mujeres del Trópico (Fecamtrop)la Federación Trópicola Federación Carrrasco-ChimoréCentrales Unidadentre otras organizaciones de la región.
Protestas en La Paz y la respuesta del gobierno
Simultáneamente, miles de trabajadores marcharon en el centro de La Paz para exigir la renuncia del presidente Paz. Los manifestantes, que incluyen campesinos, obreros, mineros, maestros y transportistas, avanzaron por las calles de la capital política de Bolivia, coreando consignas como «¿Qué queremos? ¡Renuncia!».
Los manifestantes rechazan las propuestas de reformas de Paz, quien puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Morales (2006-2019) y Luis Arce (2026-2026). «Algunos quieren vender, destrozar al país. Y como bolivianos verdaderos no los vamos a dejar», dijo Omar Hanccoun minero de 44 años de Oruro que viajó más de 380 kilómetros para protestar.
La policía antimotines dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos cuando intentaron llegar a la Plaza Murillodonde se encuentra el Palacio de Gobierno. Paz, con siete meses en el poder, denunció que las protestas son impulsadas por «narcoterroristas» y promulgó una ley que le permite declarar un estado de excepción.
Impacto económico y escasez de suministros
En La Paz y la vecina El Altola escasez de alimentos, combustibles y medicinas se ha agudizado. Los precios de carnes y vegetales se han duplicado en los mercados, y algunos conductores duermen en sus vehículos en las filas de las gasolineras. Según el gobierno, el daño económico causado por los bloqueos es de más de 1200 millones de dólares.
Reacciones y acusaciones
El ministro de Gobierno, Marco Oviedoacusó a Evo Morales de instruir a sus bases para tomar cuarteles y unidades policiales, favoreciendo el «narcoterrorismo». «Esto reafirma la tesis del gobierno boliviano de que no estamos viviendo un conflicto social con sectores de diferentes regiones de nuestro país», afirmó Oviedo.
Morales, por su parte, señaló que para pacificar el país, el jefe de Estado debe renunciar y convocar a elecciones en el plazo de 90 días. «Militares y policías, no se equivoquen, piénsela una y mil veces. Las organizaciones estamos unidas», expresó Morales.
Las principales sindicatos en protesta han rechazado los llamados al diálogo del gobierno, insistiendo en que la única solución es la renuncia de Paz.



