El mundial 2026 ha comenzado con emociones intensas para la afición mexicana. En un partido ajustado, la selección mexicana logró imponerse a Corea del Sur con un solitario gol, suficiente para encender la euforia en las calles de la capital.
La victoria, aunque mínima, fue celebrada con gran entusiasmo por los aficionados, que se congregaron en el Zócalo para vivir cada momento del encuentro. La fiesta comenzó incluso antes del silbatazo inicial, con miles de personas vistiendo los colores de la tricolor y llenando las calles de alegría.
La fiesta antes del partido
Desde horas antes del encuentro, el ambiente en la Ciudad de México era de expectación. Las calles cercanas al Zócalo se llenaron de aficionados que, con banderas y camisetas, se dirigían hacia la Plaza de la Constitución. La multitud, en un éxtasis colectivocoreaba consignas y mostraba su apoyo incondicional al equipo nacional.
Entre la multitud, también se podían ver a aficionados de otros países, como Colombiaque, aunque su selección no jugaba ese día, no quisieron perderse la oportunidad de disfrutar del ambiente festivo. La presencia de estos visitantes añadió un toque internacional a la celebración, convirtiendo el Zócalo en un verdadero melting pot de culturas y emociones.
Un partido de alta tensión
El encuentro entre México y Corea del Sur no fue de los más brillantes en cuanto a juego, pero la tensión y la emoción estuvieron presentes en cada minuto. En el primer tiempoambas selecciones mostraron imprecisiones, aunque Edson Álvarez destacó con una parada espectacular en el minuto 15, evitando lo que hubiera sido un gol coreano.
La segunda mitad trajo el momento clave del partido. Al minuto 50México logró el gol que definiría el encuentro. El grito de gol resonó en el Zócalo, donde los aficionados celebraron con matracascánticos y el tradicional Cielito Lindo. La alegría se multiplicó cuando, en el minuto 87, el portero mexicano, Rangel, realizó otra atajada decisivaconsolidando la victoria.
La celebración en el Zócalo
El silbatazo final desató una explosión de emociones en el Zócalo. Los aficionados, que habían esperado con ansias este momento, celebraron con cantoscornetas y bailes al ritmo de la diyei. La plaza, completamente llena, se convirtió en el epicentro de la fiesta, donde la alegría y el orgullo por la selección nacional se hicieron presentes.
Entre los momentos más curiosos de la celebración, destacó la aparición de una estatua tamaño natural de BTSa la que las aficionadas vistieron con la camiseta de la selección mexicana y besaron, en un gesto que reflejó la mezcla de culturas y pasiones que caracterizó la noche. La fiesta continuó hasta altas horas, con los aficionados coreando ¡México! y preparándose para los próximos encuentros del Mundial.
La victoria, aunque ajustada, fue suficiente para encender la pasión de los mexicanos, demostrando una vez más que en el fútbol, un gol puede cambiarlo todo.



