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2 julio 2026

La resiliencia de las comunidades ante desastres naturales en Guarujá

Las lecciones aprendidas tras desastres en Guarujá y la importancia de la prevención

Comunidad de Guarujá trabajando en prevención de desastres
Las comunidades de Guarujá se preparan para enfrentar desastres naturales.

La historia de Marcilia y su comunidad

En el corazón de Guarujá, Marcilia Rendeiro Tavares, una mujer de 68 años, ha sido testigo de cómo su comunidad ha enfrentado el miedo constante de deslizamientos de tierra. Desde que se mudó al morro Cantagalo hace 14 años, ha vivido en un estado de alerta, especialmente después de la tragedia de marzo de 2020, cuando un deslizamiento dejó 34 muertos. La experiencia traumática ha marcado a Marcilia y a sus vecinos, quienes ahora están más conscientes de los riesgos que enfrentan durante la temporada de lluvias.

Iniciativas de prevención y alerta

Para mitigar el impacto de futuros desastres, se han implementado diversas iniciativas en la región. Una de las más significativas es la instalación de una sirena de alerta en la Escuela Municipal Sérgio Pereira, que no solo sirve para advertir sobre el riesgo de deslizamientos, sino que también actúa como refugio en situaciones de emergencia. Esta acción, llevada a cabo por la Defensa Civil en noviembre de 2023, es un claro ejemplo de cómo la comunidad se está organizando para enfrentar los desafíos que presenta el clima extremo.

La respuesta comunitaria ante el peligro

La respuesta de los habitantes del Cantagalo y la Barreira do João Guarda ha sido notable. Kayke Almeida, coordinador de la Defensa Civil, destaca que la población ahora está más atenta a las alertas meteorológicas y ha aprendido a actuar rápidamente. Las rutas de evacuación y los puntos de encuentro han sido establecidos, lo que ha permitido que las familias se movilicen con mayor eficacia ante el peligro. La comunidad ha demostrado una resiliencia admirable, transformando el miedo en acción y preparación.

El papel de los líderes comunitarios

Simone dos Santos da Costa, presidenta de la Asociación de Moradores del Cantagalo, ha sido fundamental en este proceso. Con más de dos décadas viviendo en el barrio, ha visto cómo la falta de prevención ha costado vidas. Ahora, su compromiso es claro: educar a sus vecinos sobre la importancia de estar preparados. Con un silbato en mano, ella se asegura de que todos estén informados y listos para actuar cuando suene la sirena. La comunidad, unida, se enfrenta al desafío de vivir en un entorno propenso a desastres, pero con la determinación de no repetir los errores del pasado.

Desafíos futuros y la necesidad de políticas efectivas

A pesar de los esfuerzos realizados, los desafíos persisten. Expertos como Edilson Pizzato advierten que la ocupación de áreas vulnerables es un problema que debe abordarse con seriedad. La reubicación de familias que viven en zonas de alto riesgo es una de las soluciones más recomendadas. Sin embargo, muchos de estos residentes han construido sus vidas en estas comunidades y no tienen a dónde ir. La necesidad de políticas de vivienda efectivas es más urgente que nunca, para garantizar que las familias no solo tengan un lugar seguro donde vivir, sino también un futuro sin el temor constante de desastres naturales.