En un acto de reconocimiento y reparación, la fiscalía de la Ciudad de México ofreció una disculpa pública al periodista Humberto Padgett por las violaciones a sus derechos fundamentales. Este gesto, aunque tardío, marca un hito en la larga batalla de Padgett contra la impunidad y la corrupción en el sistema judicial mexicano.

Padgett, conocido por su compromiso inquebrantable con la verdad, ha dedicado más de 20 años de su carrera a documentar la realidad, a menudo en condiciones peligrosas. Su caso es un reflejo de los desafíos que enfrentan los periodistas en México, donde la libertad de expresión y la justicia son constantemente amenazadas.

La agresión en Ciudad Universitaria

El 19 de enero de 2026, Padgett fue agredido en Ciudad Universitaria mientras investigaba un mercado de drogas que operaba a la vista de todos, incluyendo las autoridades capitalinas y la UNAM. Durante su investigación, fue descubierto, golpeado y amenazado de muerte, junto con su familia. Este incidente marcó el inicio de una lucha legal que duró casi una década.

La agresión no solo afectó su integridad física, sino que también expuso las fallas del sistema judicial. El Ministerio Público entregó su análisis de riesgo a los abogados de sus agresores, poniendo en peligro su vida y la de sus seres queridos. Padgett denunció que su hogar se convirtió en una trampa mortal y que la fiscalía, en lugar de protegerlo, lo detuvo cuando acudió a preguntar por su caso.

La batalla legal y la impunidad

Durante nueve años, Padgett enfrentó un laberinto burocrático que simuló compromiso con la justicia. La fiscalía, liderada por Ernestina Godoy aceptó la recomendación de la Comisión de derechos humanos (CDH) de la CDMX, pero envió seis veces su caso al archivo, decretando el no ejercicio de la acción penal contra los responsables. Esta decisión dejó impune a quienes entregaron su expediente a los narcos que amenazaron su vida.

Padgett sostuvo que esto no es negligencia sino la estructura de un NarcoEstado. Señaló que cientos de periodistas en el país enfrentan situaciones similares, siendo víctimas de delitos por realizar su labor y abandonados por las fiscalías. Según Propuesta Cívica el 98% de los homicidios y agresiones letales contra periodistas quedan en la impunidad.

La disculpa pública y sus limitaciones

El pasado viernes, la fiscalía de la CDMX ofreció una disculpa pública a Padgett, reconociendo las violaciones a sus derechos a la libertad de expresión al debido proceso a la justicia y a la verdad. Sin embargo, Padgett cuestionó la efectividad de esta disculpa, ya que no vino acompañada de acceso a la justicia ni de sanciones para los responsables.

En su discurso, Padgett destacó que las palabras no borran el agravio ni devuelven los años robados. Expresó que una disculpa sin reparación completa sigue condenando a las víctimas a la repetición. A pesar de su salud mermada y el tiempo en contra, Padgett afirmó que el periodismo no se arrodilla, no se rinde y jamás se silencia.

La disculpa fue un paso simbólico, pero insuficiente para Padgett, quien ha enfrentado no solo la impunidad, sino también la indiferencia de las instituciones. Su caso es un recordatorio de la necesidad de un sistema judicial que proteja y haga justicia a quienes arriesgan sus vidas por la verdad.