En el vasto panorama de la industria farmacéutica mexicana, pocas historias son tan inspiradoras como la de Vitacilina. Lo que comenzó como un simple ungüento en 1953, se ha transformado en un imperio de cuidado personal que abarca desde el botiquín hasta el tocador de belleza.

La historia de Vitacilina está entrelazada con la de Kiso Tsuru, un médico y empresario japonés que llegó a México en 1908. Tsuru no solo se dedicó a la producción de medicamentos, sino que construyó un entramado empresarial que incluía actividades farmacéuticas, petroleras, mineras, pesqueras y de infraestructura.

Los inicios de una empresa visionaria

En 1928, Tsuru fundó la Compañía Internacional de Drogas y diez años después, en 1938, estableció la Compañía Internacional de Comercio. Esta última se especializó en medicamentos dermatológicos sentando las bases para el nacimiento de Vitacilina.

La compañía comenzó la comercialización de Vitacilina en 1953, inicialmente conocida como Vitapenicilina. Con el tiempo, se expandió con otras marcas como Derman y Rocainol, consolidando su presencia en el mercado mexicano. Pero el verdadero salto llegó en 1974, cuando la marca comenzó a ganar reconocimiento entre el mercado hispano en Estados Unidos.

La expansión hacia el cuidado personal

Vitacilina no se conformó con ser un producto de botiquín. En 1990, la compañía introdujo Vitacilina Bebé ampliando su alcance hacia el cuidado de la piel de los más pequeños. Este fue el primer paso en una estrategia de expansión que llevaría a la marca a reinventarse por completo.

En 2023, Vitacilina dio un giro significativo al lanzar su línea de cuidado facial enfocada en productos formulados a base de retinol. Esta línea incluye cremas antiarrugas, humectantes, aclaradoras y sérums, utilizando activos como niacinamidaácido hialurónicovitamina Cpéptidos de colágeno y vitamina E.

El salto al cuidado capilar

La evolución de Vitacilina continuó en 2025 con el lanzamiento de una línea de cuidado capilar que incluye shampoos, acondicionadores, tratamientos y cremas para peinar. Esta expansión permitió a la marca abarcar no solo la piel y el rostro, sino también el cabello, consolidando su presencia en el mercado del cuidado personal.

Un cambio de manos y una nueva era

Mientras Vitacilina se transformaba, también lo hacía la empresa detrás de ella. En 2012, la Compañía Internacional de Comercio pasó a formar parte de Taisho Pharmaceutical. Diez años después, en 2022, Taisho vendió las empresas mexicanas Grupo Imperial, Kosei y Compañía Internacional de Comercio al Grupo NC un conglomerado brasileño.

Detrás de esta nueva etapa está Carlos Sanchez empresario brasileño y presidente del consejo del Grupo NC. Su padre, Emiliano Sanchez comenzó el negocio que se convertiría en EMS una de las principales compañías farmacéuticas de Brasil. Carlos Sanchez tomó el control del negocio familiar y fue uno de los responsables de su expansión, dando origen al Grupo NC en 2014.

La adquisición de Vitacilina por parte del Grupo NC en 2022 permitió al conglomerado entrar al mercado mexicano y sumar una marca con décadas de presencia entre los consumidores. Hoy, Vitacilina no solo es un ungüento, sino un símbolo de la evolución y adaptación en la industria del cuidado personal.