En un esfuerzo por modernizar el sistema financiero y reducir la dependencia del efectivo, el gobierno mexicano ha anunciado una serie de iniciativas para promover la adopción de pagos digitales. Esta transformación no solo busca facilitar las transacciones cotidianas, sino también impulsar el desarrollo económico del país.
Las fintech han jugado un papel crucial en esta transición, destacando la importancia de que el gobierno predique con el ejemplo. Según Arturo Luna, vicepresidente de asuntos de gobierno de Visa México, es fundamental que los tres niveles de gobierno acepten pagos digitales para trámites y servicios. Esta medida no solo simplificaría los procesos administrativos, sino que también fomentaría la inclusión financiera.
La importancia de la regulación y los incentivos
Durante el evento «México en su era contactless rumbo a 2030», organizado por la fintech STP, se discutió la necesidad de preservar los incentivos para la inversión en infraestructura de pagos digitales. Arturo Luna enfatizó que las condiciones deben ser adecuadas para que los participantes sigan invirtiendo y creciendo en este sector. «Los incentivos deben ser los correctos para que los participantes sigan teniendo apetito de invertir en esto», afirmó.
Por su parte, Neri Tollardo, director ejecutivo y cofundador de Banco Plata, destacó que la regulación puede acelerar la sustitución del efectivo en actividades específicas, como la obligación de aceptar pagos digitales en gasolineras. «Para mí es importante que todos trabajemos juntos», señaló, subrayando la necesidad de una colaboración entre emisores, adquirentes y reguladores.
Inclusión de las pymes y simplificación tecnológica
Jaime Márquez Poo, director ejecutivo de Desarrollo de Negocios en STP, resaltó el papel de la «Cuenta Nivel 2 Bis*W» para facilitar que las pequeñas y medianas empresas se incorporen al sistema financiero. Esta cuenta permite recibir depósitos de hasta 15,000 UDIS mensuales, equivalentes a aproximadamente 132,232 pesos. Además, se enfatizó la necesidad de simplificar la tecnología para el usuario final, haciendo que los pagos digitales sean «invisibles» y fáciles de usar.
La iniciativa también incluye mecanismos de soporte como la CURP Digital y el Expediente Digital Ciudadano, que facilitan la contratación remota de servicios financieros. Herramientas como SPEI, CoDi y DiMo también son parte integral de esta transformación.
Desafíos y oportunidades para las fintech
Según un reporte de Moody’s Ratings, las fintech mexicanas enfrentan desafíos significativos debido a la vulnerabilidad de sus clientes ante un entorno económico adverso. El crecimiento económico lento, el debilitamiento del mercado laboral y las tasas de interés elevadas ponen a prueba la capacidad de estas empresas para seleccionar acreditados y recuperar cartera. A junio de 2026, los créditos dudosos acumulados en empresas como Klar y Stori superaban el 40% de los créditos brutos.
Moody’s también destacó que la baja bancarización en México, con solo el 52.4% de los adultos con una cuenta financiera en 2024, ofrece un enorme espacio de crecimiento. Sin embargo, la informalidad laboral y el menor uso de pagos digitales limitan los historiales financieros y debilitan los modelos de evaluación de riesgo.
Broxel: un caso de éxito en la infraestructura financiera
En medio de estos desafíos, Broxel ha logrado consolidarse como una de las instituciones financieras mexicanas con mayor base de usuarios, alcanzando los 30 millones. Esta empresa ha desarrollado una infraestructura tecnológica interna conocida como «Iceberg», que permite el lanzamiento y adaptación de productos financieros con mayor velocidad. Además, cuenta con certificaciones internacionales como PCI-DSS V4.0.1 e ISO/IEC 27001, que garantizan la seguridad de sus operaciones.
Broxel también opera como proveedor B2G para gobiernos estatales y federales, habilitando procesos como la dispersión de programas sociales y nóminas institucionales. Su infraestructura permite trazabilidad transaccional en tiempo real, lo que es crucial para la auditoría y supervisión de recursos públicos.
El crecimiento de Broxel refleja cómo una plataforma financiera puede ampliar su alcance desde las operaciones de usuarios individuales hasta convertirse en infraestructura para organizaciones e instituciones públicas. Su éxito subraya la importancia de la seguridad y la capacidad tecnológica en la era de los pagos digitales.



