El proceso electoral en Perú entró en una fase de resolución prolongada tras la primera jornada de votación realizada el 18 de abril de 2026. Con más del 90% del cómputo informado por la ONPE, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, aparece como puntera con el 17,05% de los votos, mientras que la definición del segundo lugar permanece muy cerrada. La situación se complica por el volumen de actas observadas, que han sido enviadas a los JEE para su resolución y que, en conjunto, podrían modificar los porcentajes iniciales.
En un contexto político cargado de precedentes tensos y resultados ajustados, la figura de Keiko Fujimori vuelve a situarse en el centro del tablero. Su trayectoria electoral ha estado marcada por derrotas estrechas en procesos previos, y ahora sus resultados de la primera vuelta despiertan tanto entusiasmo entre sus seguidores como preocupación entre sus detractores. Expertos consultados han destacado que esta podría ser su mejor oportunidad, aunque el denominado antivoto —la intención de voto dirigida a bloquear a un candidato— sigue siendo un factor determinante que puede condicionar cualquier pronóstico.
La pelea por el segundo puesto
El verdadero nudo de la contienda es quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. A la espera de la resolución total de las actas observadas, el izquierdista Roberto Sánchez aparece con alrededor del 12% y el candidato de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, con 11,92%, una diferencia que roza el 0,08% y que equivale a unas 13.000 papeletas según los primeros cómputos. Esa estrechez explica la intensa atención sobre las Juntas Electorales Especiales y las impugnaciones presentadas por distintos partidos en regiones clave.
Distribución y alcance de las actas observadas
Las cifras sobre las actas observadas varían según las fuentes, pero coinciden en su magnitud: miles de documentos requieren análisis. Informes oficiales y medios especializados señalan que alrededor de 4.000 a 5.200 actas están en trámite ante los JEE, y que algunas oficinas descentralizadas de la ONPE han reportado centenares de casos por región, con Lima concentrando un alto porcentaje. Un acta observada puede deberse a errores aritméticos, falta de firmas o datos ilegibles; hasta que no se resuelva cada expediente no puede incorporarse al conteo definitivo.
Procedimiento y plazos: cómo se resolverán las dudas
El mecanismo establece que los JEE analicen cada acta observada cotejando versiones físicas y digitales, emitan una resolución motivada y notifiquen a las partes. Si existe apelación, el caso puede llegar al JNE, que dispone de plazos acotados para resolver en audiencia pública. Autoridades electorales han señalado que se trabajará para cumplir el calendario y que los resultados oficiales podrían conocerse hacia la quincena de mayo; la segunda vuelta, en tanto, está programada para el domingo 7 de junio, fecha que condiciona la urgencia en los trámites.
Implicaciones prácticas
Resolver las actas observadas implica revisar expedientes, convocar audiencias y, en varios casos, recontar votos, por lo que cada expediente puede tardar días en cerrarse. Además, el envío y recepción de documentos desde oficinas regionales incide en los tiempos. El proceso administrativo puede ser impugnado y retrasar la reintegración de actas al cómputo general, lo que mantiene la incertidumbre sobre quién será el rival de Keiko Fujimori en la segunda vuelta.
Clima político y escenarios posibles
En el terreno político, las reacciones han ido desde convocatorias a movilizaciones por parte de grupos que denuncian irregularidades hasta llamados a la calma de quienes apuestan por la vía judicial y administrativa. Rafael López Aliaga ha cuestionado el proceso y promovido protestas, mientras que el bando de Juntos por el Perú ofrece proyecciones internas que apuntan a que las actas pendientes le favorecerán. Analistas y encuestadores subrayan que el resultado final dependerá tanto de la resolución técnica de las JEE como del comportamiento del antivoto en la eventual segunda vuelta.
Mientras el país espera que los organismos electorales completen el escrutinio, el calendario marca pasos decisivos: la resolución de las actas observadas, las posibles apelaciones ante el JNE y la confirmación oficial de los dos candidatos que pasarán al balotaje el 7 de junio. En ese escenario, cada acta y cada decisión administrativa tendrán un peso político sustantivo que definirá la carrera presidencial en las próximas semanas.