En el corazón del Medio Oeste de Estados Unidos, el año 2026 se ha convertido en una prueba de resistencia para los ganaderos de Nebraska. La ganadera Yvette Mannon propietaria de un rancho adquirido en 2002, vivió en abril un incendio forestal que devoró más de 600 hectáreas de pastizales y 21 kilómetros de cercas, dejando su operación al borde del colapso.
Daños inmediatos y costos de reconstrucción
El fuego no alcanzó a las 300 cabezas de ganado que pastaban en la finca, pero sí obligó a reemplazar una cerca devastada. Con el precio del acero en su nivel más alto de los últimos años, impulsado por los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, la reposición costó US$16 por metro, elevándose a un total que superó los US$300.000. Además, la pérdida de pastos de calidad obligó a adquirir un tractor para distribuir heno diariamente, en un contexto donde el diesel había subido más de un 40 % respecto al año anterior a causa de la guerra con Irán.
Política federal y su impacto en el mercado
En agosto, el gobierno de Trump anunció la importación de 300.000 toneladas métricas de carne de res extranjera libre de aranceles, con la intención de bajar los precios al consumidor. La medida coincidió con el periodo de septiembre a noviembre, cuando la mayor parte de los terneros estadounidenses son destetados y vendidos. La reacción fue inmediata: los precios del ganado cayeron y varios rancheros describieron la medida como una traición. «Lo viví como una traición», afirmó Mannon, mientras otro ganadero comentó: «Me sentí como si me hubieran traicionado».
Repercusiones para los productores locales
Los agricultores y ganaderos de todo el país denuncian que la combinación de precios elevados del acero, diesel y fertilizantes y la competencia de la carne importada ha encarecido la producción en cientos de dólares por cabeza. Jake Wolfinger, que transformó un corral en ruinas en 2010 en una explotación de 5.500 cabezas cerca de Lexington, Nebraska, explicó que antes del alza del diesel vendía ganado a US$240 por quintal, pero ahora el precio se sitúa en US$225, lo que representa una pérdida significativa.
Reacciones políticas y perspectivas electorales
El descontento ha llevado a algunos habitantes de Nebraska a replantearse su apoyo a Trump. El candidato independiente Dan Osborn ha ganado tracción en las encuestas para las elecciones al Senado de noviembre, enfrentándose al republicano Pete Ricketts, respaldado por el presidente. Mientras tanto, tanto Trump como el gobernador Jim Pillen anunciaron recientemente medidas para reducir el costo del combustible a los agricultores, aunque muchos consideran que estas acciones llegan demasiado tarde.
James Mitchell, profesor adjunto de economía agrícola en la Universidad de Arkansas, recordó que los mercados de ganado operan en ciclos de 10 a 12 años y que la actual caída se produce después de un período de bonanza impulsado por la escasez de oferta. «Todo esto afectó negativamente a los mercados ganaderos en su conjunto», señaló.
En medio de la polémica, algunos rancheros siguen defendiendo al presidente. Wolfinger, quien votó por Trump diciendo que «necesitábamos su espíritu en este país», expresó su frustración por la decisión de importar carne, pero también afirmó que «la gente debería mantenerse al margen de los asuntos de los agricultores, porque es época de cosecha».



