Seis meses después del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán el panorama global ha cambiado drásticamente. Lo que comenzó como una operación limitada se ha convertido en una guerra prolongada con repercusiones económicas y políticas profundas. El estrecho de Ormuz crucial para el comercio energético, ha visto una reducción drástica en el tráfico marítimo, afectando los precios del petróleo a nivel mundial.
El presidente Donald Trump había prometido una resolución rápida, pero la realidad ha demostrado ser más compleja. La guerra ha generado divisiones dentro del propio partido republicano y ha tenido un costo económico significativo para Estados Unidos, superando los 37.500 millones de dólares. Mientras tanto, Irán, aunque debilitado, sigue manteniendo su capacidad militar y control sobre el estrecho de Ormuz.
El impacto económico global
Uno de los efectos más notables del conflicto ha sido la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Antes de la guerra, más de 100 barcos, la mayoría petroleros, cruzaban diariamente esta vía estratégica. Sin embargo, durante los seis meses de conflicto, este número se ha reducido drásticamente a solo siete embarcaciones diarias.
El estrecho de Ormuz, que conecta aproximadamente una quinta parte del suministro energético mundial, ha visto cómo la interrupción del tránsito ha disparado los precios del petróleo. El Brent ha subido aproximadamente un 22%, alcanzando los 88,58 dólares por barril a finales de agosto. Durante la guerra, el precio llegó a tocar los 120,88 dólares en abril, un aumento del 67% respecto a los valores previos al conflicto.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado dos veces su previsión de crecimiento mundial desde el inicio de la guerra, calculando ahora una expansión del 3% este año, frente al 3,3% que proyectaba en enero. Aunque el impacto económico ha sido menor al esperado inicialmente, la inflación en Irán ha alcanzado niveles alarmantes, con un aumento del 128% en los precios de los alimentos en julio.
La situación militar y política
La ofensiva estadounidense ha provocado graves daños en las fuerzas armadas y la economía iraní. Según el almirante Brad Cooper las fuerzas estadounidenses han destruido 161 buques de la Armada iraní e inutilizado el 82% de sus sistemas de defensa aérea. Sin embargo, Irán sigue conservando drones y misiles, y ha logrado atacar buques e instalaciones militares estadounidenses en distintos puntos de la región.
El programa nuclear iraní sigue siendo una incógnita. Los ataques estadounidenses e israelíes han provocado graves daños en tres de las instalaciones de enriquecimiento conocidas de Irán. La inteligencia estadounidense estima que Irán podría tardar hasta un año en desarrollar una capacidad nuclear, un plazo que antes de la guerra se estimaba en seis meses.
El presidente Trump ha cambiado su discurso inicial, pasando de una operación rápida a una estrategia de presión económica. En los últimos días, el secretario de Estado, Marco Rubio ha comunicado a los aliados que es improbable que Estados Unidos lance nuevos ataques por el momento. Trump ha declarado que la guerra ha devastado el liderazgo, el ejército y la economía iraní, aunque la situación real sigue siendo incierta.
Las consecuencias políticas en EE.UU.
El conflicto ha generado divisiones dentro del Partido Republicano. Mientras algunos legisladores reclaman un final rápido de la guerra, otros consideran que Trump debería mantener la presión militar sobre Teherán. El respaldo al conflicto es bajo, con solo el 31% de los estadounidenses aprobando la guerra, una cifra inferior a la registrada durante otros conflictos recientes.
El escenario representa un problema para el Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de término de noviembre, en las que deberá defender mayorías estrechas en ambas cámaras del Congreso. El costo económico directo de la guerra ya supera los 37.500 millones de dólares para Estados Unidos, lo que ha generado descontento entre la población.
Trump ha declarado que la guerra ha sido devastadora para Irán, aunque la resiliencia del país ha sido notable. Funcionarios iraníes han afirmado que el país ha sufrido 270.000 millones de dólares en daños directos e indirectos. A pesar de esto, Irán sigue manteniendo su capacidad de resistencia y control sobre el estrecho de Ormuz.

