La agencia Fitch Ratings decidió subir la calificación soberana de Argentina de CCC+ a B-, un movimiento que refleja cambios estructurales en los frentes fiscal, externo y de reformas. En su evaluación, la firma destaca la acumulación de reservas internacionales, el fortalecimiento de la posición externa tras convertirse el país en exportador neto de energía y la implementación de medidas que apuntalan el equilibrio presupuestario. Estas transformaciones han sido interpretadas por los mercados como señales de mayor resiliencia ante choques globales.
Al mismo tiempo, Fitch subraya que la mejora no elimina vulnerabilidades: las reservas netas siguen relativamente bajas frente a pasivos de corto plazo y los vencimientos en moneda extranjera aumentarán en 2027. El informe pondera además el contexto político: la administración de Milei logró avances legislativos relevantes, pero la trayectoria de la inflación y la necesidad de financiamiento condicionan el escenario. En este marco, la agencia otorga una perspectiva estable a la nota.
Qué valoró Fitch
Entre los motivos expresados por la calificadora figuran balances fiscales y externos estructuralmente mejorados, avances en una agenda de reformas económicas y una política orientada a la acumulación de divisas. Fitch consignó compras por US$7.100 millones hasta abril y mencionó una meta anual de entre US$10.000 millones y US$17.000 millones. La agencia proyecta además un aumento de las reservas netas en US$8.000 millones en línea con el acuerdo con el FMI y valoró el superávit comercial récord del primer trimestre, que contribuyó a reducir el déficit de cuenta corriente.
Reformas y financiación
El comunicado de la firma resalta que el Gobierno logró aprobaciones clave en el Congreso: reformas laborales, modificaciones en la Ley de Glaciares y el Presupuesto 2026, medidas que, según Fitch, marcan un giro en el ancla fiscal del país. En materia de estrategia de financiamiento, el Ejecutivo prefirió esquemas con garantías multilaterales, emisión de bonos locales en dólares y fondos provenientes de privatizaciones, evitando por ahora acudir a mercados externos. Esa decisión reduce costos de endeudamiento pero limita la construcción de un colchón de liquidez frente a un año electoral.
Riesgos y puntos críticos
La agencia advierte riesgos importantes: la posición externa todavía se considera frágil ante un posible shock de confianza y la inflación mantiene rezagos. Según Fitch, la inflación mensual que había bajado a 1,5% en mayo de 2026 volvió a acelerarse a 3,4% en marzo de 2026, impulsada por traspasos de devaluación, ajustes tarifarios y costos energéticos. Además, el calendario de vencimientos en moneda extranjera se intensifica hacia 2027, lo que aumenta la exposición antes de los comicios presidenciales y legislativos.
Impacto sectorial
El crecimiento reciente se concentra en sectores específicos: minería, petroleo y gas, agro e intermediación financiera, mientras que la construcción y parte de la industria muestran estancamiento. Fitch proyecta un crecimiento del 3,2% para 2026 y sostiene que un pipeline robusto de proyectos energéticos y mineros, bajo el régimen RIGI, podría sostener flujos de inversión extranjera directa a mediano plazo; sin embargo, la recuperación económica todavía es desigual.
Qué implica para Milei y los mercados
La subida a B- acerca al gobierno de Milei al tramo de calificación que alcanzó Argentina en 2016 bajo otra administración, aunque lejos aún de referentes regionales como México (BBB-) o Brasil (BB). Para el Ejecutivo, la mejora es un respaldo a su programa de desregulación y atracción de inversiones; para los inversores, es una señal positiva pero condicionada por la fragilidad de las reservas y el calendario de obligaciones. En el corto plazo, la atención seguirá puesta en la acumulación de divisas, el manejo de la inflación y la capacidad de financiar vencimientos sin recurrir a costos externos elevados.
