La agencia Fitch Ratings decidió elevar la calificación crediticia de Argentina, pasando de CCC+ a B-, con una perspectiva estable. Este movimiento refleja una mayor confianza en la hoja de ruta económica impulsada por el gobierno de Javier Milei, que busca normalizar la política monetaria y el régimen cambiario mientras asegura financiamiento para los vencimientos de deuda próximos. La decisión se interpreta como un reconocimiento a cambios estructurales recientes, aunque no borra por completo las vulnerabilidades históricas del país.
En su comunicado, los analistas de Fitch señalaron mejoras en los balances fiscales y externos y avances en la implementación de reformas. La agencia también mencionó una expectativa de acumulación de reservas de divisas y la confianza en que el gobierno logrará financiamiento adecuado para cubrir obligaciones. Aun así, el informe mantiene cautela frente a riesgos potenciales que pueden afectar la dinámica crediticia si se deteriora la confianza inversora.
Motivos técnicos detrás del ascenso
Fitch atribuye la mejora a factores concretos: una combinación de ajuste fiscal estructural y medidas que fortalecen el frente externo, junto con pasos para restaurar el acceso al mercado. En el comunicado se enfatiza que los balances fiscales y externos mejorados ayudan a reducir el riesgo de impago en el horizonte cercano. La agencia evalúa también la perspectiva de acumulación de reservas como un elemento clave para estabilizar el tipo de cambio y la liquidez internacional del país.
Reformas y señales al mercado
El gobierno de Javier Milei ha implementado un paquete de medidas orientadas a deregular y ajustar las cuentas públicas, además de intentar normalizar el marco monetario y cambiario. Tras el fortalecimiento de su posición política en las elecciones intermedias, los mercados reaccionaron positivamente ante la expectativa de avances sin tantos obstáculos políticos. Los inversores han premiado esas señales con una fuerte caída en los rendimientos de deuda local y externa, reflejo de una menor percepción de riesgo.
Operaciones recientes y reconstrucción de reservas
Entre las acciones que han llamado la atención se cuentan una emisión de bono bajo ley local por US$1.000 millones en diciembre y un acuerdo de recompra por US$3.000 millones con bancos internacionales en enero, siendo este último la tercera operación similar desde que asumió la actual administración. Estas maniobras forman parte de un plan más amplio para reconstruir reservas y demostrar capacidad de pago, lo que ha facilitado cierta reapertura gradual de la plaza financiera.
Respuesta de los mercados y expectativas
El rendimiento del bono global en dólares con vencimiento en 2035 se ubica cerca del 10%, un nivel mucho más bajo que los picos previos al repunte político. El índice de riesgo país calculado por JPMorgan EMBI registró una caída hasta tocar mínimos de más de siete años, aunque posteriores reacomodos por razones externas, como la revalorización del riesgo global tras el conflicto en Irán, empujaron esa medida al alza nuevamente. Los inversores siguen esperando un regreso sostenido a los mercados internacionales, especialmente mediante emisiones bajo ley extranjera, aunque el gobierno ha preferido por ahora fuentes locales.
Limitaciones y advertencias
Pese al avance en la nota, Fitch advirtió que la posición de liquidez internacional del país sigue siendo débil y que Argentina es vulnerable a choques de confianza. La agencia destacó que la trayectoria de la inflación y un historial de inestabilidad macroeconómica siguen constituyendo límites importantes para una mejora más sostenida de la calidad crediticia. En ese sentido, cualquier retroceso en el acceso a financiamiento o un deterioro en las expectativas puede revertir parte del progreso reciente.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha señalado que no está previsto a corto plazo emitir deuda bajo ley extranjera, optando por depender por ahora de fuentes locales de financiamiento. Esta decisión refleja una estrategia cautelosa para mantener el control sobre los términos de la deuda mientras se consolidan reservas y se monitorean las condiciones de mercado internacionales.
Perspectiva y próximos pasos
La elevación a B- con perspectiva estable constituye un alivio para las finanzas públicas y una señal positiva para los portafolios internacionales, pero no elimina la necesidad de mantener políticas coherentes que reduzcan la vulnerabilidad externa y la inflación. Los analistas y los inversores estarán atentos a la evolución de las reservas, a nuevas emisiones y a la estabilidad política necesaria para sostener reformas, ya que esos factores definirán si la mejora crediticia se convierte en un punto de partida para un restablecimiento más duradero del acceso a los mercados.
