El emprendimiento es un viaje lleno de desafíos donde el inicio es solo el primer paso. En México, donde solo el 11% de los negocios sobrevive 20 años, entender qué impulsa a los emprendedores a perseverar es crucial. Un estudio reciente revela que la tolerancia al riesgo y la apertura a la experiencia son claves para mantener un negocio a largo plazo.

Rasgos psicológicos que marcan la diferencia

Investigaciones recientes, como el estudio «From entry to persistence: Socio-emotional skills and entrepreneurial profiles», analizan cómo los rasgos de personalidad influyen en la decisión de emprender y en la capacidad de mantener un negocio. Entre los hallazgos más relevantes se encuentra que la preferencia por el riesgo entendida como la disposición a tolerar la incertidumbre financiera, es el predictor más significativo tanto para iniciar como para mantener un negocio.

La apertura a la experiencia también juega un papel crucial, especialmente en empresas formalmente constituidas y orientadas al crecimiento. Otros rasgos como la responsabilidad y la estabilidad emocional, aunque importantes, tienen una influencia menos consistente de lo que se suele pensar.

Diferencias de género en el emprendimiento

El estudio también destaca diferencias significativas según el género. En el caso de las mujeres, la relación entre la tolerancia al riesgo y la continuidad del emprendimiento es aún más fuerte que en los hombres. Esto se debe, en parte, a que las mujeres enfrentan mayores barreras de entrada y de acceso al financiamiento. Quienes logran permanecer en la actividad emprendedora tienden a ser aquellas con una disposición al riesgo particularmente elevada.

Estrategias para apoyar el emprendimiento en México

En México, el problema no es la creación de emprendimientos, sino su persistencia. Según datos del INEGI, un negocio nuevo tiene una esperanza de vida de apenas 7.7 años. Para revertir esta tendencia, es fundamental que las políticas de fomento no se centren únicamente en la creación de nuevos negocios, sino también en aquellos factores que permiten sostenerlos.

Instrumentos que ayuden a los emprendedores a administrar el riesgo, como el acceso a crédito y a seguros adecuados, así como la educación financiera, son esenciales. Además, es crucial distinguir entre apoyar la entrada y apoyar la supervivencia de los negocios. Las micro, pequeñas y medianas empresas generan la mayor parte del empleo en el país, por lo que su fragilidad es una debilidad estructural de nuestra economía.

Destacar la creación de empresas es sencillo, pero acompañar su supervivencia es mucho más complejo. Ahí es donde se potencian el empleo, la innovación y la generación de riqueza. Cultivar una relación sana con el riesgo y proporcionar herramientas conductuales para gestionarlo son pasos clave para fortalecer el ecosistema emprendedor en México.