La balanza comercial de Argentina mostró un superávit comercial de US$2.711 millones en abril, acumulando así la cifra positiva por vigésimo noveno mes consecutivo. Este resultado responde, en gran medida, a un aumento histórico de las exportaciones combinado con una reducción de las importaciones, lo que equilibró las cuentas externas del país durante el período.
En términos de intercambio, el comercio total —la suma de ventas y compras externas— alcanzó US$15.118 millones, un incremento interanual del 15,1%. Las exportaciones sumaron US$8.914 millones, lo que representa una suba anual del 33,6%, derivada tanto de un crecimiento en los volúmenes vendidos como en los precios promedio de los bienes exportados.
Desglose de las cifras comerciales
El salto en las ventas al exterior obedeció a dos factores complementarios: por un lado, un aumento del 20,6% en los volúmenes exportados; por otro, una mejora de los precios promedio del orden del 10,8%. Esta combinación explica la magnitud del avance en las colocaciones internacionales y refuerza el rol de las exportaciones como motor del superávit. Al mismo tiempo, la moderación de las compras externas contribuyó a que el saldo neto se mantuviera en terreno positivo por décimas consecutivas.
Actividad económica: señales mixtas
Paralelamente a los datos comerciales, las cifras de actividad muestran una dinámica desigual entre sectores. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída mensual del 2,6%, la más pronunciada desde diciembre de 2026. En la comparación interanual con el mismo mes de 2026, la actividad descendió 2,1%, lo que constituye la contracción interanual más aguda desde la baja del 2,4% observada en septiembre de 2026. Estos números ponen de manifiesto tensiones internas a pesar del buen desempeño externo.
Sectores con mejor desempeño
Al analizar por ramas, se prevé que minería, intermediación financiera y agricultura continúen por encima o al ritmo del EMAE, impulsando parte de la recuperación. Estos segmentos tienden a beneficiarse de condiciones externas favorables y de mejoras puntuales en la demanda internacional, lo que se refleja en el mayor aporte de las exportaciones a la actividad económica.
Ramas que quedan rezagadas
En contraste, la industria y el comercio presentan un desempeño más débil y es probable que queden rezagados respecto del promedio. Factores como la menor demanda interna y cuellos de botella logísticos pueden explicar la menor reactivación de estos sectores, que dependen en mayor medida del consumo doméstico y de insumos importados.
Interpretación oficial y perspectivas
El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que la tendencia subyacente del país se mantiene positiva pese a la caída mensual del indicador de actividad. Caputo atribuyó parte del retroceso a que el mes analizado tuvo dos días hábiles menos que el mismo período de 2026 y a efectos puntuales derivados de una medida de fuerza que afectó la actividad. Esa lectura oficial busca ponderar los datos coyunturales frente a la mejora sostenida en las cuentas externas.
Riesgos y desafíos
Si bien el superávit y el fuerte aumento de las exportaciones alivian presiones en la cuenta corriente, persisten desafíos para sostener el ritmo de crecimiento: la recuperación desigual entre sectores, la volatilidad de precios internacionales y la necesaria coordinación entre políticas macroeconómicas y sectoriales. Mantener el equilibrio entre estímulo a la producción y control de desequilibrios será clave para consolidar las ganancias externas en un contexto global cambiante.
En síntesis, abril mostró una mejora notable en el frente comercial gracias a la combinación de mayores volúmenes exportados y precios más elevados, mientras que la actividad doméstica exhibe señales mixtas. La lectura oficial enfatiza factores transitorios que explican la contracción mensual del EMAE, pero el desafío para las autoridades es traducir el superávit y el dinamismo externo en una recuperación más homogénea del tejido productivo.