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4 junio 2026

Crecen las exportaciones de alfalfa y el sector proyecta récord para 2026

El complejo de alfalfa registró un avance notable en el primer trimestre de 2026, con proyecciones de superar las 190.000 toneladas y más de US$75 millones FOB

Crecen las exportaciones de alfalfa y el sector proyecta récord para 2026

El inicio de 2026 trajo buenas noticias para la cadena forrajera: entre enero y marzo Argentina exportó 93.974 toneladas de alfalfa y sus derivados, cifra que representa un aumento del 92% respecto del mismo periodo de 2026, cuando los embarques sumaron 48.773 toneladas. Este comportamiento confirma una trayectoria alcista que viene observándose desde hace tres años y alimenta expectativas sobre el potencial comercial del cultivo.

El ritmo registrado en el primer trimestre permitió a las autoridades y a los actores del sector proyectar un cierre de año ambicioso: si se mantiene la tendencia, las exportaciones podrían superar las 190.000 toneladas y generar ingresos por más de US$75 millones FOB. Más allá de los números, este movimiento pone en relieve la capacidad del país para convertir un cultivo tradicionalmente destinado al mercado interno en un producto cada vez más valorado en el comercio internacional.

Cifras y proyecciones

En 2026 las ventas externas de alfalfa y productos derivados alcanzaron 167.311 toneladas, distribuidas entre 144.328 toneladas de productos forrajeros y 22.983 toneladas de harina y pellets. Ese resultado significó una mejora del 28% frente a 2026 y sirvió de base para las estimaciones actuales. La aceleración en el primer trimestre de 2026 refuerza la expectativa de que el complejo continúe ganando espacio en mercados externos y aporte divisas al país.

Regiones productivas y logística

La superficie dedicada a la alfalfa en Argentina se estima en alrededor de 3 millones de hectáreas, un área que incluye lotes destinados al consumo directo en tambos y rodeos. El principal núcleo productivo se localiza en el sur de la provincia de Córdoba, con aproximadamente 600.000 hectáreas. Otras zonas de relevancia son Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Mendoza y Santiago del Estero, lo que demuestra la distribución territorial del cultivo y su adaptación a diversas realidades agroclimáticas.

Destinos tradicionales

Históricamente el mercado interno fue el receptor principal de la alfalfa argentina, pero en los últimos años la proximidad geográfica y menores costos logísticos favorecieron el crecimiento de los envíos a países limítrofes, con Brasil a la cabeza. Estas rutas regionales siguen siendo fundamentales para el despegue exportador, ya que permiten aprovechar economías de escala y reducir tiempos de transporte.

Expansión a mercados exigentes

Además del comercio regional, la alfalfa argentina avanzó hacia mercados con mayores requisitos sanitarios y de calidad. Destinos del Medio Oriente, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, figuran entre los compradores que han incorporado forrajes argentinos a su demanda. Este tipo de colocación confirma la capacidad del sector para cumplir especificaciones técnicas y abre la puerta a nuevos acuerdos comerciales.

Valor agronómico y diversidad genética

Más allá de su relevancia comercial, la alfalfa aporta beneficios agronómicos significativos: es un cultivo perenne con un sistema radicular profundo que mejora la estructura del suelo y contribuye a la sostenibilidad del lote. Su capacidad de fijación de nitrógeno reduce la dependencia de fertilizantes nitrogenados y favorece la rotación de cultivos, aspectos clave para sistemas ganaderos y tamberos que buscan eficiencia productiva.

Diversidad y mejoras

El registro del Instituto Nacional de Semillas (INASE) incluye 476 variedades de alfalfa inscriptas en el Registro Nacional de Cultivares, lo que refleja una oferta genética amplia para adaptar el cultivo a distintos ambientes y objetivos productivos. Esa diversidad facilita la selección de materiales según humedad, temperatura y destino final —consumo interno o exportación—, fortaleciendo la resiliencia de la cadena.

En conjunto, la combinación de una superficie significativa, la mejora en los rendimientos, la apertura hacia mercados exigentes y la riqueza genética posicionan a la alfalfa argentina como un actor relevante dentro de la agenda exportadora. Si se sostienen las condiciones actuales, el cultivo no solo seguirá siendo un pilar para la alimentación animal doméstica, sino que también puede consolidarse como un insumo estratégico para captar divisas y diversificar la oferta agroindustrial.

Autor

Edoardo Vitali

Edoardo Vitali coordinó la cobertura de la remodelación del mercado de pescado de Palermo, manteniendo la línea editorial sobre transparencia fiscal. Jefe de redacción de economía, aporta un enfoque pragmático y un detalle personal: aún conserva cuadernos de las reuniones en la Sala delle Lapidi.