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25 junio 2026

Exiliada venezolana en Cali teme por tsunami tras terremotos en Punto Fijo

Mayuly Bolívar, exiliada en Cali desde hace 28 años, vive con temor la posibilidad de un tsunami en Punto Fijo tras los recientes terremotos en Venezuela.

Exiliada venezolana en Cali teme por tsunami tras terremotos en Punto Fijo

Mayuly Bolívar, una venezolana exiliada en Cali desde hace 28 años, vive con angustia los recientes terremotos que han sacudido su país natal. Los sismos de magnitud 7,1 y 7,5 han dejado una estela de destrucción y miedo, especialmente en la región de Caribubana, donde reside parte de su familia.

El mar se secó en Punto Fijo, un fenómeno que Mayuly describe como inesperado y aterrador. Barcos quedaron encallados en la arena, y la posibilidad de un tsunami es una amenaza constante. «El mar se encogió y eso ocurre cuando podría haber un tsunami», afirma con voz temblorosa.

Una historia de exilio y miedo

Mayuly dejó Venezuela por motivos políticos durante la dictadura. «Salí por la dictadura, por motivos políticos. Mi país ha venido sufriendo», relata. La exiliada recuerda el terremoto de 1967, cuando tenía solo 3 años, un evento que marcó su infancia con el miedo a la destrucción.

La comunicación con sus hermanos en Venezuela ha sido difícil debido a los cortes de luz y las fallas en las comunicaciones. «Al comienzo no podía hablar con mis dos hermanos en la zona afectada. El problema con Venezuela es que se va la luz y las comunicaciones se caen en cualquier momento», explica. Finalmente, logró contactarlos y supo que sus casas están a salvo, pero el miedo persiste.

La Guaira: una zona golpeada por la tragedia

La Guaira, conocida como la puerta de entrada a Venezuela, ha sido una de las zonas más afectadas por los terremotos. Las autoridades reportan 164 fallecidos y más de 970 heridos, aunque las cifras podrían aumentar. «La Guaira vive una verdadera tragedia», declaró la presidenta interina Delcy Rodríguez.

La región ha sido testigo de múltiples desastres naturales, incluyendo el deslave de 1999 que dejó miles de muertos y desplazados. «Fue terrible. Todo, todo se derrumbó», relata Yilsmaris Blanco, una residente de Catia La Mar. Los rescatistas trabajan incansablemente entre los escombros, buscando sobrevivientes.

Vivir con el miedo constante

Mayuly Bolívar vive en Cali, donde atiende un salón de belleza en su casa. «Yo casi no me muevo por el cáncer, por eso trabajo en la casa», comenta. A pesar de la distancia, su preocupación por su familia en Venezuela es constante. «Estoy muy pendiente de lo que suceda porque, como lo dije, el mar se secó. Mis hermanos están en alerta de lo que digan las autoridades; la gente está asustada», afirma.

La exiliada lucha contra el cáncer de seno y ha superado un cáncer de columna. «Mi hija mayor murió de cáncer», confiesa con tristeza. A pesar de las dificultades, Mayuly mantiene la esperanza de que no ocurra un tercer terremoto que pueda desencadenar un tsunami.

Autor

Diego Morales

Diego Morales escribe igual de bien sobre la táctica de un derbi madrileño y una ruta gastronómica por Asturias. Periodismo deportivo con contexto y crónica de viaje con itinerario real.