El pasado lunes 5 de octubre la gobernadora de Nueva York Kathy Hochul, proclamó un estado de emergencia sanitario en todo el territorio estatal. La medida responde a la detección de 108 casos de sarampión desde el inicio del año, cifra que supera ampliamente los niveles habituales.
De esos 108 contagios, 92 se registraron entre el 15 de julio y el 3 de octubre en 18 condados rurales donde la cobertura vacunal es insuficiente. Solo siete casos ocurrieron dentro de la ciudad de Nueva York, mientras que el resto se distribuyó por áreas fuera del núcleo urbano. Las autoridades locales ya han administrado más de 1.000 dosis de la vacuna triple vírica (MMR) en esas comunidades desde mediados de julio.
Ampliación de los grupos autorizados para vacunar
El decreto ejecutivo firma la ampliación del listado de profesionales sanitarios que pueden aplicar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Además de enfermeras tituladas, ahora están incluidos farmacéuticos, paramédicos, personal de emergencias médicas avanzadas y matronas. La normativa también permite a estos agentes solicitar pruebas diagnósticas cuando sospechan un caso de sarampión.
Una de las disposiciones clave exige que todas las vacunaciones contra el MMR se reporten a los registros de inmunización del estado o de la ciudad de Nueva York en un plazo de 72 horas. Los adultos quedan exentos del requisito de consentimiento para el reporte, aunque la propia vacunación sigue demandando el consentimiento del paciente o su tutor legal.
Contexto nacional y vecinos
El brote de sarampión no se limita a Nueva York. En Pensilvania, las autoridades anunciaron 1.004 casos desde abril, con 198 hospitalizaciones y cinco muertes confirmadas hasta el 2 de octubre. Los contagios se concentran en condados rurales que comparten frontera con Nueva York. A nivel federal, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportan cerca de 3.900 casos en todo el país, el peor balance anual desde 1991.
Según el senador estatal Gustavo Rivera, la raíz del repunte es la desinformación que ha reducido la tasa de vacunación infantil por debajo del 95 % necesario para mantener la inmunidad colectiva. «Nadie debería enfermar gravemente ni morir a causa de una enfermedad prevenible mediante vacunación», reiteró la gobernadora Hochul, asegurando que las medidas de emergencia protegerán a los neoyorquinos.
Duración y alcance de la medida
El estado de emergencia entró en vigor el mismo lunes y permanecerá activo hasta el 4 de noviembre. Durante este periodo, el personal sanitario autorizado podrá ejercer sus nuevas facultades en todo el estado, facilitando la rapidez de la respuesta ante posibles brotes adicionales.
La situación subraya la importancia de mantener altos índices de cobertura vacunal y de contrarrestar la información errónea que alimenta la resistencia a la inmunización. Mientras Estados unidos lucha contra su mayor oleada de sarampión en tres décadas, la ampliación de profesionales capacitados y la obligatoriedad de notificar las vacunaciones representan los pilares de la estrategia para contener el avance del virus.



