El presidente del gobierno, Pedro Sánchez declaró en una comparecencia desde La Moncloa que las elecciones generales se adelantarán al 29 de noviembre. La decisión se produce tras el rechazo, por una mayoría estrecha, del proyecto de ley de vivienda que pretendía frenar los desalojos y limitar la compra de inmuebles por fondos especuladores. La caída del proyecto confirmó que la coalición socialista ya no controla la mayoría parlamentaria.
En su intervención, Sánchez admitió los fallos de su gestión: «Sé que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto». Aun así, resaltó logros como el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, y pidió a los ciudadanos decidir el rumbo del país.
El desencadenante: la crisis de la vivienda
El viernes pasado, el Congreso votó en contra de dos decretos que buscaban, entre otras cosas, suspender los desalojos de inquilinos vulnerables hasta 2030 y prohibir que los llamados «fondos buitre» adquieran viviendas residenciales. La medida surgió tras la conmoción pública generada por el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que no pudo pagar un fuerte incremento del alquiler. Aunque se alcanzó un acuerdo posterior que le permitió volver a su casa, el caso avivó una ola de protestas que culminó con una acampada en la Puerta del Sol.
Según datos de la Fundación FOESSA, una de cada cuatro familias españolas declara dificultades para acceder o conservar su vivienda. El déficit estimado ronda los 750 000 hogares, una cifra que se agudiza por la escasez de suelo disponible y el encarecimiento de los materiales de construcción.
Escándalos y retos externos que minan al Gobierno
En los últimos meses, el Partido Socialista español (PSOE) ha sido sacudido por varios escándalos de corrupción. Figuras como Santos Cerdán y José Luis Ábalos han sido implicadas en investigaciones por presuntos delitos financieros. Además, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero enfrenta acusaciones por supuestos beneficios derivados del rescate del avión Plus Ultra, aunque niega cualquier irregularidad.
La situación se complica con la causa judicial contra la esposa del presidente, Begoña Gómez, acusada de malversación y tráfico de influencias, y la crisis migratoria que azotó a Ceuta en julio, cuando más de 70 000 migrantes llegaron al enclave. Aunque la mayor parte retornó a Marruecos, la gestión de la llegada masiva sigue siendo un punto de tensión política.
Reacciones de la oposición y la expectativa ciudadana
El presidente del Partido Popular (PP) Alberto Núñez Feijóo, celebró la convocatoria y afirmó: «Por fin decidirán los españoles». Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, avivó la incertidumbre electoral, recordando que las encuestas no siempre reflejan el resultado final.
En las calles de Madrid, los votantes expresaron su sentir. Manuela Feria aseguró que «las elecciones son necesarias ya», mientras que Florencio Díaz describió la convocatoria como una “gran victoria de la lucha en la calle”. Otros, como Sandra, mostraron inquietud sobre el futuro político, pero coincidieron en que el actual gobierno no ha avanzado lo suficiente.
Dentro del gabinete, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, pronunció que el PSOE volverá a ganar con mayor fuerza, enfocándose en la reducción de la jornada, el aumento del SMI y la defensa del derecho a la vivienda. La ministra de Sanidad, Mónica García, y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, también lanzaron mensajes de confianza en redes sociales, prometiendo un gobierno renovado y una victoria frente a la derecha.
Con la campaña ya en marcha, el PSOE intentará capitalizar la indignación popular por la vivienda y desviar la atención de los escándalos internos y la cuestión migratoria. La batalla electoral se perfila como una de las más reñidas de la década, con el derecho a una vivienda asequible como la principal preocupación de los españoles según las encuestas recientes.



