Al inicio de la operación del miércoles 13 el Metro de São Paulo circuló con normalidad luego de que, en la noche anterior, la base sindical decidiera no avanzar con la paralización. En la asamblea, convocada para deliberar sobre una posible huelga, la mayoría de los asistentes aceptó la propuesta de la dirección de la empresa, lo que permitió mantener el servicio en las líneas 1-Azul, 2-Verde, 3-Vermelha y 15-Prata. La votación concluyó con cifras ajustadas que reflejan la tensión entre la necesidad de acuerdos inmediatos y las demandas históricas de la plantilla.
La votación quedó registrada con 1.500 votos a favor de aceptar la oferta del Metrô, 1.294 votos a favor de la paralización y 146 abstenciones. La propuesta incluye, entre otros puntos, un reajuste de 4,47% que fue clave para que una parte mayoritaria optara por no interrumpir el servicio. No obstante, la decisión no borra las reclamaciones planteadas durante la reunión, que abarcan desde la apertura de concurso público hasta revisiones del plan de salud Metrus y la negociación sobre la Participación en los Resultados (PR).
Decisión sindical y antecedentes
La asamblea del martes 12, celebrada en la sede sindical del barrio Belém, puso en evidencia la división interna: por un lado quienes priorizaron la continuidad del servicio y la garantía de ingresos inmediatos; por otro, quienes defendieron la huelga como herramienta para presionar por cambios estructurales. Esa discusión parte de un reclamo central: el sindicato denuncia que la plantilla del Metro se redujo casi a la mitad en la última década, un argumento repetido en las intervenciones y en comunicados oficiales. Los antecedentes también recuerdan la última paralización más amplia del sector, el 28 de noviembre de 2026, cuando varias categorías confluyeron en una protesta mayor que impactó el transporte y servicios públicos.
Reivindicaciones principales
Entre las demandas de los trabajadores aparecen varias demandas persistentes: la apertura de concurso público para recomponer el cuadro de personal, la búsqueda de equidad salarial para puestos equivalentes y la reapertura de negociaciones sobre la Participación en los Resultados (PR). Además, hay inquietud por cambios en el plan de salud Metrus, que según representantes del sindicato significan mayores descuentos o pérdidas de cobertura. Estas reivindicaciones no solo son salariales: apuntan a la calidad del servicio y a la seguridad laboral, pues la reducción de personal contribuye a la sobrecarga operativa y al desgaste de quienes permanecen en plantilla.
Impacto operativo y líneas afectadas
Si la huelga se hubiera concretado, las autoridades advertían que la afectación recaería principalmente en las líneas 1-Azul, 2-Verde, 3-Vermelha y 15-Prata, operadas directamente por la estatal. En contraste, servicios administrados por concesionarias —como las 4-Amarela, 5-Lilás y la 17-Ouro— no estaban incluidos en el llamado a paro, y tampoco habría indicativos de interrupciones en trenes de la CPTM o concesionarias privadas. La posibilidad de una paralización subrayó la interdependencia del sistema y el riesgo de congestión en el transporte metropolitano.
Tensión política y posiciones sindicales
Durante la asamblea se escucharon críticas directas a la cúpula del Metro, en especial contra el presidente de la empresa, Julio Castiglioni Neto, y comentarios con carga política dirigidos hacia la gestión estatal. Líderes sindicales mencionaron que si las autoridades «tocan» puntos sensibles, la respuesta podría incluir nuevas medidas de fuerza, al tiempo que advirtieron sobre la disposición de mantener la lucha en el futuro. Estas declaraciones muestran que, aunque la huelga inmediata fue descartada, la presión sindical y el conflicto con el gobierno permanecen abiertos.
Perspectivas y próximos pasos
Con el servicio normalizado el miércoles 13, la negociación entre el sindicato y la dirección del Metro continúa en la agenda. Ambas partes señalaron la voluntad de retomar conversaciones, pero también se dejó claro que la tregua es temporal si no hay avances en puntos esenciales como la convocatoria a concursos públicos y la revisión de condiciones de salud y carrera. El sindicato no descartó nuevas movilizaciones si las demandas no son atendidas, y la administración estatal deberá decidir si incorpora medidas estructurales que reduzcan la carga de trabajo y mejoren la plantilla a mediano plazo.
