El pasado 7 de junio, más de 27 millones de peruanos fueron convocados a las urnas para decidir el futuro del país. En una jornada marcada por la expectativa, los ciudadanos eligieron entre dos visiones políticas claramente diferenciadas: la de Keiko Fujimoricandidata de Fuerza Populary la de Roberto Sánchezrepresentante de Juntos por el Perú.
La votación, que comenzó a las 7 a.m. y culminó a las 5 p.m., contó con la supervisión de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). A las 19:58 del 8 de junio, con el 97.62% de las actas contabilizadas, los resultados oficiales mostraron un claro triunfo de Fujimori en Callaocon el 65.61% de los votos válidos, frente al 34.39% obtenido por Sánchez.
Un país polarizado: el camino a la segunda vuelta
La segunda vuelta presidencial enfrentó a Fujimori y Sánchez tras una primera vuelta el 12 de abril, donde participaron 35 candidatos. Este escenario reflejó la fragmentación política y la dispersión del voto que han caracterizado a las elecciones peruanas en las últimas décadas.
Fujimori logró el 17.192% de los votos válidos en la primera vuelta, mientras que Sánchez alcanzó el 12.039%, superando por un estrecho margen a Rafael López Aliaga. La jornada electoral también estuvo marcada por un alto nivel de ausentismo, con más de siete millones de peruanos que no acudieron a votar, a pesar de que el sufragio es obligatorio.
Además, el proceso estuvo rodeado de cuestionamientos y denuncias de irregularidades contra la ONPEel organismo encargado de la organización y el conteo oficial de votos. Estos incidentes añadieron un elemento de tensión a una campaña ya de por sí polarizada.
Propuestas enfrentadas: seguridad y economía en el centro del debate
A pocos días de la segunda vuelta, las propuestas de gobierno de Fujimori y Sánchez mostraron dos enfoques claramente diferenciados. Mientras Fujimori apostó por fortalecer el modelo económico actual y priorizar el orden público, Sánchez planteó una reforma estructural del Estado, con una mayor participación estatal en la economía y una nueva Constitución.
Seguridad: dos enfoques distintos
La inseguridad fue el eje central de la propuesta de Fujimori. Su plan, denominado «Perú con Orden»incluyó la creación de Centros de Comando y Videovigilancia (C5i) en las 24 regiones, el despliegue de 1.000 patrulleros inteligentes y 10.000 cámaras de seguridad, además de la construcción de cuatro mega penales bajo administración temporal de las Fuerzas Armadas.
Fujimori también propuso ampliar las Unidades de Flagrancia Expressbloquear las señales de telefonía móvil en las cárceles y reforzar el trabajo de inteligencia policial. Durante el debate presidencial, añadió medidas como el «Plan de Pacificación Nacional»el control militar de las fronteras y el trabajo obligatorio para los internos penitenciarios.
Por su parte, Sánchez centró su diagnóstico en el debilitamiento institucional. Propuso una depuración inmediata de los altos mandos de la Policía Nacional del Perú (PNP)democratizar los ascensos y crear una Unidad Especial de Inteligencia Financiera y Ciberdelito para combatir extorsiones y lavado de activos.
Sánchez también planteó fortalecer las juntas vecinales y los comités comunales como parte del sistema de seguridad ciudadana y derogar un conjunto de normas aprobadas entre 2026 y 2026 que, según su organización política, favorecen la impunidad del crimen organizado.
Economía: modelos opuestos
En el terreno económico, las diferencias entre los candidatos fueron aún más profundas. Fuerza Popular reafirmó la economía social de mercado, la independencia del Banco Central de Reserva (BCR) y el respeto a los contratos ley y la seguridad jurídica. Su objetivo es reducir el déficit fiscal al 1% del PBI hacia 2031 y atraer entre 5.000 y 7.000 millones de dólares adicionales de inversión privada cada año.
En el plano productivo, Fujimori propuso tributación cero para las micro y pequeñas empresas durante sus primeros tres años de formalización, acceso a créditos blandos y programas de apoyo a la agricultura, incluyendo la compra estatal de sobreproducción.
Juntos por el Perúen cambio, planteó un giro más profundo. Su plan propuso convocar una Asamblea Constituyente para reemplazar la Constitución de 1993 y revisar los artículos vinculados al rol del Estado en la economía, los contratos ley y la explotación de los recursos naturales.
Sánchez buscó fortalecer la participación estatal en sectores estratégicos, revisar los Tratados de Libre Comercio que considere lesivos para la soberanía nacional e impulsar la integración del Perú al bloque BRICS.
En materia laboral, Sánchez propuso elevar la Remuneración Mínima Vital a S/1.500 y modificar los criterios para su actualización, priorizando las necesidades de las familias por encima de la productividad.
Salud y educación: reformas necesarias
En salud, ambos candidatos coincidieron en que el sistema requiere una reforma profunda, aunque difieren en el camino para lograrlo. Fujimori propuso implementar una red nacional de telemedicina, integrar progresivamente las historias clínicas electrónicas entre el Ministerio de Salud (Minsa)EsSalud y las sanidades de las Fuerzas Armadas y Policía, así como crear un Fondo Financiero Intangible de Suministros Estratégicos Médicos para garantizar el abastecimiento de medicamentos.
Fujimori también planteó ampliar los Centros de Salud Mental Comunitaria y reducir la anemia infantil hasta el 20%. Sánchez, en cambio, consideró que el problema central es el bajo nivel de inversión pública. Su propuesta fue incrementar el presupuesto para salud hasta alcanzar el 8% del PBI, desarrollar Redes Integradas de Salud en todo el país y centralizar las compras de medicamentos e insumos para reducir sobrecostos.
Durante el debate presidencial, Sánchez anunció brigadas de atención primaria y la implementación de un psicólogo por colegio, financiado con impuestos aplicados a las apuestas deportivas.
En educación, Fuerza Popular propuso reducir la brecha de infraestructura mediante la construcción de 3.000 colegios y la conectividad total de las escuelas rurales a través de fibra óptica o internet satelital. Su programa contempló también la entrega de millones de dispositivos electrónicos para estudiantes, la ampliación de PRONABECcréditos educativos con garantía estatal y convenios internacionales para fortalecer las universidades públicas.
Fujimori complementó estas propuestas con la repotenciación de 5.000 colegios, la entrega de kits escolares producidos por microempresas y el fortalecimiento de programas alimentarios para estudiantes. Por su parte, Juntos por el Perú planteó aumentar el presupuesto educativo hasta el 6% del PBI, elevar en 50% la matrícula en universidades públicas, erradicar el analfabetismo y nombrar al 90% de los docentes.
Sánchez también propuso que la mitad de las becas estatales se destinen a institutos y universidades públicas, crear la Beca Segunda Oportunidad para jóvenes de 22 a 29 años e implementar un Instituto Nacional por la Empleabilidad.



