El Valle de Aburrá está viviendo una de las crisis climáticas más severas de su historia. Lo que comenzó como una ligera desviación climática a principios de año se ha convertido en una amenaza real para la población, los servicios públicos y los ecosistemas de la región.

Las autoridades del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) junto con Empresas Públicas de Medellín (EPM) y la Universidad de Antioquia (UdeA) coinciden en que la región está experimentando uno de los eventos más severos de la Oscilación del Sur (ENSO) en los últimos 70 años.

El SIATA advierte sobre un fenómeno de El Niño histórico

El Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA) ha revelado una situación crítica para el final de 2026 y el inicio de 2027. Las proyecciones indican una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una categoría «muy fuerte» entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.

Daniel Ruiz Carrascal, coordinador general del SIATA, explicó que este evento traerá efectos inmediatos sobre la vida cotidiana de la subregión. Se espera un incremento significativo en la insolación, un aumento de las temperaturas, la pérdida de humedad en la vegetación y suelos, y una disminución marcada en las lluvias.

Las autoridades metropolitanas piden extremar el cuidado del recurso hídrico, evitar la radiación solar en horas pico y proteger las fuentes de agua comunitarias y rurales.

EPM enfrenta una crisis operativa sin precedentes

La situación climática se refleja en la infraestructura que abastece a millones de personas en la región. John Maya, gerente general de EPM, explicó la gravedad del estado de las fuentes de agua en el Valle de Aburrá.

El embalse de La Fe, uno de los más importantes para el suministro de la subregión metropolitana, con un volumen aproximado de 10 millones de metros cúbicos, evidencia la magnitud de la sequía. Esta estructura depende de los caudales aportados por los ríos Buey y Piedras, que actualmente registran caudales mínimos históricos debido a la falta prolongada de precipitaciones.

EPM enfatiza que, aunque existen alternativas extremas de contingencia en el tema energético, para el agua no hay sustituto tecnológico ni artificial. La única herramienta disponible para impedir el colapso de las reservas antes de que retorne la temporada regular de lluvias es el ahorro consciente y colectivo.

La UdeA analiza la velocidad atípica del fenómeno

La comunidad científica y académica de la UdeA aporta una lectura profunda sobre las causas y dinámicas de esta contingencia. Paola Andrea Arias Gómez, docente e investigadora de la Escuela Ambiental de la UdeA, destaca que la velocidad de configuración de este ciclo ENSO ha tomado por sorpresa a los centros mundiales de predicción.

Según la académica, el océano Pacífico registró un proceso de calentamiento acelerado y fuera de lo común en un lapso extremadamente corto, rompiendo las pautas de comportamiento histórico. Este comportamiento no es un hecho aislado, sino una manifestación directa y exacerbada del calentamiento global acumulado en las últimas décadas.

La experta de la UdeA hace un llamado a la rigurosidad informativa y recomienda acudir a fuentes oficiales validadas, evitar el alarmismo en redes sociales y priorizar la conservación ambiental fundamentada en la ciencia.