Los datos oficiales de empleo al finalizar el primer trimestre muestran un panorama mixto: aunque el número total de personas activas en el mercado laboral creció, ese incremento provino mayormente de trabajos sin prestaciones ni seguridad social. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la fuerza laboral aumentó en 551,651 personas entre el primer trimestre de 2026 y el primero de 2026, pero la tendencia detrás de ese saldo exige un análisis más profundo.
Lo llamativo no es solo que la cifra de creación anual sea escasa en términos históricos, sino que el aporte positivo provino casi exclusivamente del sector informal. En el mismo período se perdieron 31,502 puestos en el empleo formal, lo que plantea dudas sobre la calidad y la sostenibilidad del crecimiento del mercado de trabajo.
Contexto y cifras clave del primer trimestre
El resultado de 551,651 nuevos integrantes en la población ocupada representa la tercera menor creación anual observada en 15 años para el cierre del primer trimestre, solo superior al registro de 2011 y muy lejos de episodios extremos como la destrucción masiva de empleo vinculada a la pandemia. En términos absolutos, esa expansión respondió a la incorporación de 583,153 plazas informales y la pérdida neta de 31,502 empleos formales.
El mercado laboral mexicano sigue caracterizándose por una elevada tasa de informalidad. Entre enero y marzo, la ENOE reportó una tasa de informalidad del 54.8%, aumento respecto al 54.3% del año anterior. Además, la tasa de desocupación promedio fue de 2.6% en el trimestre, una cifra que, según las autoridades, posiciona a México con uno de los niveles más bajos de desempleo a escala internacional.
Por qué preocupa la caída del empleo formal
Que la creación neta de empleo provenga de puestos informales es relevante porque estos trabajos, en general, no ofrecen prestaciones ni protección social. En otras palabras, aunque más personas estén ocupadas, su condición laboral es vulnerable y suele implicar ausencia de seguro médico, pensión o vacaciones pagadas. El director de análisis económico de Banco Base, Gabriela Siller, señaló en redes sociales que el empleo formal mostró una caída durante cinco trimestres consecutivos hasta el primer trimestre de 2026, una racha que en el pasado solo se había visto durante episodios recesivos.
Organizaciones sociales y especialistas han sintetizado el problema en una idea central: el país no está generando empleos de calidad suficientes. Rogelio Gómez Hermosillo, del Frente de Acción Ciudadana contra la Pobreza, lo expresó con crudeza: “La economía no está creando los empleos de calidad que necesitamos”. Esa falta de recuperación del empleo formal erosiona bienestar y limita el potencial de crecimiento a largo plazo.
Subempleo y horas trabajadas
Además de la informalidad, otro indicador relevante es el subempleo. INEGI reportó que 6.6% de la población ocupada —alrededor de 3.9 millones de personas— estaba subempleada en el primer trimestre de 2026, es decir, trabajaban menos horas de las que desearían. Ese indicador se mantuvo estable respecto al año previo, pero suma presión sobre ingresos y demanda interna.
Datos de abril y la evolución reciente
INEGI difundió también la ENOE de abril, cuya lectura mantiene la misma línea: una ligera baja en la desocupación (2.5%) mientras que la informalidad siguió al alza, alcanzando 55.2% en ese mes. En abril se registraron 448,146 empleos nuevos respecto a abril de 2026, pero prácticamente la totalidad de esas plazas fueron informales; la plantilla del sector formal creció apenas en 608 personas en comparación con marzo.
El balance acumulado en lo que va de 2026 también muestra tensiones: entre enero y abril se crearon 220,991 puestos, resultado neto de 450,502 empleos informales frente a la pérdida de 229,511 empleos formales. Esa dinámica confirma que la recuperación en cantidad no se traduce en mejoras estructurales de la calidad laboral.
Impacto sectorial
En abril, la construcción fue uno de los motores del crecimiento del empleo, con más de 550,000 nuevos puestos en el mes, aunque buena parte pertenecen al ámbito informal. El sector secundario en su conjunto registró un salto de más de 1.1 millones de empleos en la comparación mensual, compensando pérdidas en agricultura y servicios.
Perspectivas y factores a seguir
El calendario de 2026 incluye eventos y proyectos que podrían dinamizar temporalmente el empleo. La Copa Mundial de la FIFA, que México coorganiza con Estados Unidos y Canadá, y el inicio de obras de infraestructura y proyectos público-privados han sido señalados por la administración como posibles fuentes de dinamismo. Sin embargo, organismos como el Banco de México han ajustado sus pronósticos de crecimiento para 2026 a la baja, lo que atenúa expectativas.
Para romper la tendencia, expertos insisten en la necesidad de políticas orientadas a la formalización laboral: desde incentivos fiscales y mayor flexibilidad para contratar formalmente, hasta programas de capacitación y protección social que reduzcan el costo de incluir trabajadores en la formalidad. Como advierte Gabriela Siller, la persistencia de la informalidad estructural compromete no solo el bienestar de millones de trabajadores sino también la capacidad de México para crecer con mayor productividad y equidad.
