El primer trimestre del año dejó a México con una cifra que llama la atención: 23,591 millones de dólares en inversión extranjera directa, un avance anual del 10.4% que completa tres ciclos de crecimiento consecutivo. Esa lectura general invita al optimismo, pero un análisis más detenido muestra patrones que matizan la noticia.
Al desagregar los números aparece una realidad distinta: la mayor parte del flujo—un 94.2% del total—corresponde a reinvención de utilidades, que se incrementó 33.5% hasta alcanzar 22,222 millones de dólares. Las nuevas inversiones, es decir, el capital fresco que habilita plantas y empleos adicionales, aumentaron apenas 7.5%, lo que significa que de cada 100 dólares entrantes solo 7 son realmente nuevos. Esa dinámica altera la interpretación sobre la calidad del crecimiento.
Dónde se concentra la IED y qué tipo de capital predomina
El sector que más atrajo recursos fue el de servicios financieros y seguros, que pasó de 5,321 a 6,851 millones de dólares, un incremento del 28.8%. En paralelo la manufactura automotriz registró un alza, subiendo de 3,351 a 4,033 millones. La diferencia es significativa: el capital financiero tiende a generar alta rentabilidad pero un menor impacto en empleo directo y en encadenamientos productivos locales, mientras que la inversión manufacturera suele impulsar cadenas de suministro y puestos de trabajo.
Implicaciones económicas
Un predominio de la reinvención de utilidades indica que las empresas establecidas optan por mantener y expandir sus operaciones, en parte porque liquidar activos existentes resulta costoso. Sin embargo, esa preferencia no equivale necesariamente a una oleada de proyectos nuevos ni a la diversificación productiva que muchas regiones necesitan para generar empleo de forma sostenida.
El caso de Baja California: capital productivo en la frontera
Baja California atrajo 1,394 millones de dólares, el 5.9% del total nacional, y se ubicó en cuarto lugar por detrás de la Ciudad de México, el Estado de México y Nuevo León. Esa colocación responde a su ubicación estratégica y a la gestión del secretario estatal de Desarrollo e Innovación, cuyo perfil pragmático y empresarial facilitó la llegada de inversiones. El incremento respecto al mismo periodo anterior fue notable: 51.19% más que en el primer trimestre previo.
Tipo de proyectos en la frontera
A diferencia de la capital, que concentró recursos financieros, en Baja California se ubicaron proyectos productivos: ampliaciones en líneas de electrodomésticos, parques industriales, transporte de mercancías y proyectos automotrices. Esto representa una ventaja regional porque conecta directamente con la economía real y las cadenas de valor locales. No obstante, la nueva ola tecnológica—centros de datos, semiconductores, inteligencia artificial—se ha asentado con mayor fuerza en la región del Bajío, lo que evidencia una tarea pendiente para la frontera.
Riesgos globales y recomendaciones para fortalecer la resiliencia
El entorno internacional presenta riesgos que pueden transformar un buen reporte trimestral en una tendencia vulnerable: las tensiones entre Estados Unidos y China, el conflicto en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania y la renegociación del T-MEC proyectan un panorama de fragmentación comercial y riesgo recesivo. En ese contexto, un resultado histórico en ingresos de IED no garantiza protección contra choques externos.
Para robustecer la competitividad en el largo plazo México—y en especial regiones como Baja California—debe priorizar inversiones que no solo atraigan capital sino que formen capacidades: educación técnica orientada a industrias de alto valor, formación de talento en tecnologías emergentes y mejoras en infraestructura logística. Proyectos estratégicos largamente pospuestos, como el desarrollo portuario y logístico de Punta Colonet, son ejemplos de inversiones que amplían la capacidad de respuesta frente a la volatilidad global.
Celebrar la llegada de capital es natural, pero construir resiliencia requiere políticas anticípadas y focalizadas: capital que entra se celebra; la fortaleza se demuestra antes de que llegue la tormenta.
Autor: doctor en Economía y maestro en Desarrollo Regional, profesor-investigador en Cetys Universidad
