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26 junio 2026

Comparación de los sismos en Venezuela y Japón: diferencias y similitudes

Venezuela y Japón, dos países con frecuente actividad sísmica, enfrentan desafíos distintos. Descubre cómo la profundidad, la normativa y la cultura de construcción marcan la diferencia.

Comparación de los sismos en Venezuela y Japón: diferencias y similitudes

Venezuela y Japón, aunque ambos experimentan actividad sísmica frecuente, lo hacen de maneras muy distintas. Mientras Japón, ubicado en el Cinturón del Fuego del Pacífico registra cientos de sismos al año, muchos de ellos de magnitud superior a 7, Venezuela enfrenta terremotos con características únicas.

El último sismo significativo en Venezuela, de magnitud 7.5, fue el más potente desde 1900. Este evento, junto con sus más de 130 réplicas, dejó en evidencia las diferencias en la preparación y respuesta entre ambos países.

Características de los sismos en Venezuela y Japón

En Japón, la actividad sísmica es constante debido a su ubicación sobre cuatro grandes placas tectónicas. Los sismos japoneses suelen ser más profundos, alrededor de 44 kilómetros, lo que reduce su intensidad en la superficie. En cambio, los sismos venezolanos son muy superficiales, de apenas 10 kilómetros de profundidad, lo que aumenta su impacto.

El último gran terremoto en Venezuela ocurrió en Cariaco en 1997, con 73 muertos. En Caracas, el más reciente fue en 1967, con 236 fallecidos. Estos eventos, aunque menos frecuentes que en Japón, son igualmente devastadores debido a su proximidad a la superficie.

El fenómeno del doble sismo

Alan Damián Sánchez Pulido, profesor de la Universidad Iberoamericana explica que el fenómeno del doble sismo es algo para lo que no es fácil estar preparado. «Este fenómeno del doble sismo es algo para lo que no es fácil estar preparado», afirma Sánchez Pulido.

Normativas de construcción: Japón vs. Venezuela

Países con alta actividad sísmica, como Japón, México y Chile, suelen tener normativas de construcción adecuadas para este contexto. Estas normativas se actualizan constantemente basadas en nuevas investigaciones sobre cómo las estructuras, los suelos y los materiales reaccionan a los movimientos telúricos.

El reglamento mexicano, por ejemplo, se actualizó por última vez en 2026. «Afortunadamente no fue por un sismo de consideración. Sin embargo, sí es importante resaltar que esto no se deja, no se olvida. Es decir, se mantiene esta actualización y que la más reciente sea de hace apenas tres años, es algo muy positivo», dijo Sánchez Pulido.

El reglamento japonés es mucho más específico y detallado que el venezolano. «El reglamento japonés ‘le da mucho más atención a muchos más detalles. Es decir, es muy específico. El reglamento de Venezuela, revisándolo un poco, es un poquito más general. No digo que sea malo, simplemente el de Japón es mucho, mucho mejor», explica el ingeniero.

El reglamento venezolano fue actualizado por última vez en 2019. Además, la cultura de la supervisión y el cumplimiento de las normativas en Japón es mucho más estricta que en Venezuela, donde a menudo no se cumplen al pie de la letra.

Falta de información y acceso a medios

La falta de información oficial sobre los sismos en Venezuela puede agravar la situación. El geofísico chileno Christian Farias destacó en su cuenta de Instagram que la falta de información oficial puede hacer que el desastre sea mucho peor, pues se desconoce la magnitud del daño.

Expertos de la ONU señalaron que Venezuela debe «desbloquear de inmediato» el acceso a redes sociales y medios de comunicación, en plena carrera «de vida o muerte» para obtener información tras los potentes terremotos. «Como primer paso fundamental, es vital que CONATEL el organismo regulador de las telecomunicaciones del país, desbloquee por completo el acceso a las redes sociales y a todos los medios de comunicación», señalaron.

Los expertos, mandatados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU enfatizaron que, tras los terremotos, dicho acceso sería «una cuestión de vida o muerte». «No hay excusa posible para no hacerlo de inmediato», señalaron.

Autor

Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.