En un análisis profundo sobre la situación política en América Latina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha destacado los factores que hacen difícil el arraigo de la extrema derecha en México. Según Sheinbaum, la historia nacional los principios de justicia social y la confianza ciudadana en el gobierno son pilares fundamentales que contrarrestan estas corrientes políticas.
La mandataria subrayó la importancia de la Constitución de 1857 que estableció la separación entre la Iglesia y el Estado, y la Constitución de 1917 que incorporó principios de justicia social. Estos marcos legales, según Sheinbaum, dificultan el avance de proyectos políticos retrogrados.
La debilidad de la oposición mexicana
Sheinbaum también señaló la falta de un programa político coherente en la derecha mexicana. En los siete años y medio transcurridos desde que perdió el control del Ejecutivo federal, este bloque no ha presentado una propuesta alternativa clara. Su principal objetivo parece ser acabar con la Cuarta Transformación sin ofrecer una visión de futuro.
La presidenta criticó la obsesión de la derecha con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador así como su sumisión incondicional a Washington. «El PAN siempre ha tenido una afinidad muy grande con Estados Unidos en una actitud de subordinación», afirmó Sheinbaum. Esta actitud, según ella, es contraproducente debido al rechazo ciudadano al trumpismo.
La sumisión de la derecha a Estados Unidos
Desde los tiempos de Salinas de Gortari el PRI ha mostrado una conducta similar. Actualmente, cuando ya nadie les sigue dentro del país, «se van a Estados Unidos a hablar mal de México con los medios de comunicación», señaló Sheinbaum. Esta estrategia, sin embargo, ha perdido eficacia debido al rechazo masivo al discurso de Trump.
Sheinbaum advirtió que la Cuarta Transformación no debe confiarse. «Debemos seguir cumpliendo los compromisos que hemos asumido, no defraudar y cumplir al pueblo», enfatizó. La presidenta subrayó la importancia de gobernar bien y mantener un contacto directo con la ciudadanía para contrarrestar las campañas de desinformación.
El desafío de la desinformación
La mandataria reconoció el poder de las campañas de desinformación, que manipulan la opinión pública y crean percepciones erróneas. «La mejor defensa frente a la desinformación sigue siendo el contacto directo con la ciudadanía», afirmó. Este enfoque es crucial para mantener la confianza y la lealtad del pueblo.
Sin embargo, la ausencia de una oposición seria con ideas y propuestas propias es un problema grave. Mientras la derecha mexicana siga mirando a la Casa Blanca en busca de respuestas, no sólo se hundirá a sí misma, sino que privará al país de debates enriquecedores para la democracia.



