En el dinámico mundo del comercio internacional, una revolución silenciosa está teniendo lugar. Los servicios, desde la logística hasta la gestión de datos están ganando un peso cada vez más significativo en el valor de los bienes que cruzan fronteras. Esta transformación, conocida como servicificación está redefiniendo la competitividad de los productos y la participación de las empresas en las cadenas globales de valor.

Según los últimos datos disponibles de la UNCTAD correspondientes a 2022, los servicios representaron el 71% de los insumos intermedios utilizados a escala mundial. Esta participación alcanza el 78% en las economías desarrolladas y el 61% en las economías en desarrollo. La logística las finanzas el diseño y la gestión de datos son algunas de las actividades que están cada vez más incorporadas en lo que las compañías producen y exportan.

La servicificación y su impacto en la competitividad

La servicificación es un fenómeno que va más allá de la simple prestación de servicios. Se trata de la integración de servicios en todas las etapas de la cadena de valor, desde la producción hasta la comercialización. Esto significa que, incluso cuando el resultado final es un bien físico, los servicios intervienen en su fabricación, circulación y llegada al cliente.

Para la UNCTAD esta transformación tiene consecuencias directas sobre la participación de las empresas en las cadenas globales de valor. La calidad, el costo y la disponibilidad de los servicios influyen en la competitividad de las exportaciones. Por lo tanto, las capacidades logísticas, financieras o tecnológicas pueden convertirse en un factor determinante para que un producto logre insertarse en mercados externos.

El fenómeno también alcanza a las propias estructuras empresariales. Las compañías manufactureras están utilizando cada vez más servicios externos y incorporando funciones vinculadas con investigación y desarrollo, diseño, logística, marketing y ventas. Además, crecen los modelos en los que los fabricantes suman servicios a los bienes que comercializan, como mantenimiento, asistencia técnica o garantías de desempeño.

El crecimiento de los servicios en el comercio internacional

La participación de los servicios también puede observarse al analizar el valor incorporado en las exportaciones. Según los datos presentados por la UNCTAD en las economías desarrolladas el 57% de los insumos intermedios contenidos en el valor agregado de las exportaciones corresponden a servicios. Esta participación baja al 42% en las economías en desarrollo y al 26% en los países menos desarrollados.

Esos porcentajes permiten dimensionar una parte del comercio exterior que suele quedar menos visible: detrás de una exportación industrial no solo existe materia prima y fabricación, sino también transporte, almacenamiento, financiamiento, información, servicios profesionales y otras actividades necesarias para que esa mercadería pueda producirse y llegar a destino.

La UNCTAD advierte que la importancia de estos servicios puede quedar subestimada en las estadísticas tradicionales. Cuando están incorporados dentro de un bien exportado, muchas veces no aparecen registrados directamente como comercio de servicios, aun cuando hayan sido fundamentales para generar ese valor y sostener la operación internacional.

El auge de los servicios digitales

El cambio no ocurre solamente puertas adentro de las cadenas productivas. Los servicios también aumentaron su participación directa dentro del comercio internacional: pasaron de representar el 23% de las exportaciones mundiales en 2015 al 27% en 2025. Durante la última década, las exportaciones globales de servicios crecieron alrededor del 6,7% anual en promedio, por encima de las exportaciones de bienes.

Dentro de esa evolución, los servicios que pueden prestarse digitalmente fueron uno de los segmentos más dinámicos. Crecieron a un ritmo promedio anual del 7,1% durante la última década y actualmente representan el 56% de las exportaciones mundiales de servicios. Sin embargo, la UNCTAD también identifica fuertes diferencias entre economías. Mientras los servicios digitalmente entregables representan alrededor del 61% de las exportaciones de servicios en los países desarrollados, su participación es de apenas el 16% en los países menos desarrollados.

Para la UNCTAD el crecimiento de los servicios dentro de la producción puede favorecer la diversificación económica, mejorar la productividad e impulsar la integración en cadenas globales de valor. Pero ese potencial depende de que las empresas y los países puedan acceder a infraestructura, conectividad, capacidades digitales y servicios competitivos.

El caso de España: un líder en servicios digitales

España está mostrando un notable dinamismo en el ámbito de los servicios digitales. En 2025, las empresas nacionales exportaron 83.212 millones de euros en este segmento, lo que supone más de un tercio de todas las ventas exteriores de servicios. Este crecimiento ha contribuido significativamente a que los ingresos por exportaciones de servicios no turísticos superen a los turísticos desde hace algunos años, certificando un cambio estructural.

Las exportaciones de servicios digitales en España crecen a doble dígito desde 2019, con un aumento acumulado del 66,8% entre 2019 y 2025. Este ritmo de incremento ha sido muy superior a la media mundial, lo que da muestra del buen desempeño empresarial en esta área. Sin embargo, las empresas exportadoras de servicios digitales se enfrentan a algunos obstáculos, como barreras normativas y una elevada concentración sectorial.

Según la Fundación BBVA España parte de una posición favorable para afrontar estos retos, gracias a su buena infraestructura de telecomunicaciones y su acceso relativamente libre de fricciones al mercado del resto de miembros de la UE. Sin embargo, para consolidarse como un actor relevante en este mercado, es necesario avanzar en la armonización normativa, incrementar el apoyo a la internacionalización y elevar la inversión en activos intangibles y digitales.