En la era digital, la educación tecnológica se ha convertido en una prioridad para los jóvenes profesionales. Un estudio reciente revela que el 70% de los estudiantes de cursos digitales en América Latina pertenecen a las generaciones millennial y Z, con edades comprendidas entre los 20 y 34 años. Estos jóvenes no solo están liderando el consumo de cursos digitales, sino que también están redefiniendo el mercado edtech con sus necesidades y preferencias.
La formación digital ya no es un lujo, sino una necesidad. Los profesionales jóvenes están invirtiendo en su educación para mantenerse competitivos en un mercado laboral que evoluciona rápidamente. Con un promedio de 3,68 cursos por estudiante y más de 11.000 usuarios que han adquirido diez o más programas educativos, la demanda es clara y constante.
La participación femenina en la educación tecnológica
Uno de los cambios más significativos en el mercado edtech es el aumento de la participación femenina. En 2026, las mujeres representaron el 59% de los estudiantes, un aumento del 5% respecto a 2026. Este crecimiento refleja una transformación gradual en un sector que históricamente ha sido dominado por hombres. Sin embargo, a pesar de este avance, las brechas de género en el acceso al empleo, los salarios y los puestos de liderazgo tecnológico aún persisten.
La educación como herramienta laboral
El 76,7% de los estudiantes consultados aseguró que invierte en capacitación con un objetivo profesional concreto. Dentro de este grupo, el 59% busca incorporar herramientas para crecer o ascender en su empleo actual, mientras que el 17,3% apunta a cambiar de actividad. La reconversión profesional se ha convertido en una respuesta ante un mercado laboral caracterizado por la automatización y la demanda de nuevas habilidades digitales.
Christian Patiño, CEO y cofundador de Coderhouse, destaca que la capacidad de adaptación es más relevante que una formación técnica específica. «Los profesionales que más crecen hoy no son necesariamente los más expertos, sino los más adaptables. El desarrollo profesional depende cada vez más de la mentalidad y no solamente del título», afirmó.
Inteligencia artificial y el componente humano
El estudio también identifica un cambio en la manera en que los estudiantes descubren nuevas propuestas educativas. El 2,3% de los nuevos usuarios llegó a la plataforma mediante asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude o Perplexity. Aunque este canal aún representa una proporción reducida, su crecimiento ha sido acelerado.
Sin embargo, el componente humano continúa siendo central durante el proceso de aprendizaje. El 63% de los estudiantes destacó a los docentes y tutores como el aspecto más valioso de la experiencia educativa, mientras que el 22% mencionó las clases en vivo y el acompañamiento en tiempo real. Esto muestra una combinación entre tecnología y vínculo humano, donde los estudiantes utilizan inteligencia artificial para buscar y comparar propuestas, pero continúan valorando la interacción con profesores y tutores.
Para las empresas educativas y los empleadores, comprender los hábitos de aprendizaje de los millennials y la generación Z será clave para responder a una generación que demanda actualización permanente, flexibilidad y herramientas aplicables al trabajo. Hacia 2030, estas generaciones podrían representar cerca de tres cuartas partes de la fuerza laboral Mundial, lo que subraya la importancia de adaptarse a sus necesidades educativas.



