La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha puesto sobre la mesa un tema que sigue generando controversia: la deuda del Fobaproa. Durante un evento en Zacatecas Sheinbaum afirmó que esta deuda, contraída en la década de 1990 para rescatar a bancos y grandes empresas, es impagable y que nunca se va a acabar de pagar.
Según datos de la Secretaría de Hacienda hasta abril de 2025 se habían pagado 945 mil 895 millones de pesos solo en intereses, y aún se debía un billón 159 mil 484.8 millones de pesos de la deuda original. Esta cifra, actualizada por inflación, supera los dos billones de pesos.
El impacto social del Fobaproa
Sheinbaum recordó las consecuencias sociales del rescate bancario. Millones de pequeños deudores quedaron en bancarrota, perdieron sus ahorros y viviendas, y muchos se vieron obligados a migrar debido a la destrucción del empleo y los precios agrícolas. Zacatecas uno de los estados más afectados, perdió alrededor de un 1% de su población anual entre 1990 y 2005.
La mandataria destacó que la migración hacia Estados Unidos aumentó durante este periodo, no solo por el sueño americano sino por la necesidad de huir del hambre y la falta de oportunidades. La crisis financiera de 2008 redujo las perspectivas de trabajo en el norte, pero para entonces, el daño ya estaba hecho.
El costo actual del Fobaproa
En 2025, el Estado mexicano destinó 52 mil 451 millones de pesos al Ramo 34 correspondiente a las erogaciones para programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca. De esta cantidad, el 96% benefició a dueños de grandes capitales, mientras que solo el 4% llegó a ciudadanos comunes.
Para poner en perspectiva este monto, supera en mil millones de pesos el presupuesto de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y es mil 900% más que lo ejercido por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.
El legado del Fobaproa
El Fondo de Protección al Ahorro Bancario (Fobaproa) fue creado para proteger los ahorros de los ciudadanos y garantizar la continuidad del sistema de pagos. Sin embargo, terminó convirtiéndose en una deuda económica que aún recae sobre generaciones de mexicanos.
En 1999, el Fobaproa fue sustituido por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) que asumió las obligaciones del rescate bancario. A pesar de los cambios, el costo del mecanismo sigue vigente y afectando las finanzas públicas.
Sheinbaum insistió en que el rescate benefició a los de arriba pero nunca a los de abajo. Los pequeños deudores quedaron endeudados y sin apoyo, mientras que los grandes capitales fueron rescatados.
La deuda del Fobaproa sigue siendo un lastre para México, privando al país de recursos indispensables para cubrir necesidades acuciantes e invertir en desarrollo productivo. Es evidente que, si esos recursos se hubieran canalizado a otros propósitos, la realidad de millones de mexicanos podría ser sustancialmente mejor.



