El estreno de Digger la nueva comedia negra dirigida y escrita por Alejandro González Iñárritu ha generado una controversia que supera a la propia trama. Protagonizada por Tom Cruise en la piel del magnate petrolero Digger Rockwell, la cinta explora la devastación ambiental provocada por la perforación indiscriminada. La producción, respaldada con un presupuesto que oscila entre 160 y 180 millones de dólares, se presentó simultáneamente en cines de Estados Unidos y México en la primera quincena de octubre. Desde su anuncio, la película se posicionó como un proyecto ambicioso, tanto en técnica cinematográfica como en la apuesta de su protagonista por un personaje alejado de sus roles tradicionales.

Aunque el filme contó con la reputación de su director y la popularidad de su protagonista, el estreno resultó en cifras impactantemente bajas. En su primer fin de semana, Digger recaudó apenas 8 millones de dólares en territorio estadounidense y 12 millones en el mercado internacional, números que distan mucho del objetivo inicial. Los críticos no tardaron en dividirse: mientras algunos calificaron la obra como “grandilocuente” y “excesiva”, otros resaltaron su valentía temática. La agregación de reseñas en Rotten Tomatoes se ubicó en un 52 % de aprobación, reflejando una recepción tibia que contrastó con la magnitud del proyecto.

Ante este panorama, Tom Cruise mantuvo una postura a distancia del fracaso comercial. En una entrevista para el podcast «On Film With Kevin McCarthy», el actor explicó que su objetivo no es “llenar la taquilla en el primer fin de semana”, sino crear una pieza que pueda perdurar y generar discusión a largo plazo. Cruise subrayó que el mensaje ambiental y la crítica al modelo extractivo de la industria son los pilares que justifican el riesgo creativo, recordando que las obras más relevantes “no siempre son consumidas inmediatamente”. Esta visión se alinea con la intención declarada por Iñárritu de provocar conversación.

Las celebridades que defienden a ‘Digger’

La defensa más visible llegó de la mano de Anne Hathaway quien publicó en la plataforma Letterboxd una reseña entusiasta: “Me encantó esta película. Es brillante, inteligente, impactante provocadora, divertida y ambiciosa”. Hathaway otorgó una puntuación perfecta de 10/10 y animó al público a “sacar sus propias conclusiones”. Unos días después, Mandy Patinkin difundió un video en redes sociales describiendo Digger como “un clásico instantáneo” y llamado a los espectadores a “correr al cine”. Patinkin también criticó abiertamente a los sitios de reseñas, instando a confiar en la opinión de quien ha visto la cinta.

Otras voces del elenco de Hollywood se sumaron al coro de elogios. Glen Powell compañero de Cruise en *Top Gun: Maverick*, compartió en Instagram su admiración por la “propuesta visual extraordinaria” y por la entrega total de Cruise y Iñárritu. La veterana Jane Fonda resaltó la valentía del actor al “apostar por un papel tan arriesgado”, agradeciendo también a John Goodman, Riz Ahmed y Jesse Plemons. Por su parte, el director Ron Howard describió la película como “llena de giros inesperados y actuaciones extraordinarias”, mientras que Guillermo del Toro respondió a críticas en línea calificándola de “obra audaz, arriesgada y de gran complejidad cinematográfica”.

El punto de vista del creador y el discurso del elenco

En una entrevista con The New York Times, Iñárritu anticipó que la respuesta del público sería “dividida”. El director explicó que la intención de Digger era desafiar la comodidad narrativa: “no es como un helado; es una película que provoca, que inicia conversación”. Reconoció haber presupuestado una cifra elevada porque “quería crear una experiencia visual que sólo el cine puede ofrecer”. El propio Alfonso Cuarón también entró en la discusión, compartiendo en redes una selección de críticas negativas para subrayar que “el arte siempre genera opiniones encontradas”. La combinación de estos testimonios sugiere que la controversia forma parte del plan artístico.

Con la partida de la primera semana, la controversia parece haber alcanzado un nuevo ciclo: la película pasa de la pantalla grande a los debates en redes sociales y foros de cine. Si bien la recaudación no se acercó a los 180 millones invertidos, los elogios de figuras como Hathaway, Patinkin o del Toro podrían impulsar una segunda vida en plataformas de streaming o en proyecciones especiales. En última instancia, Digger se sitúa como un caso de estudio sobre cómo una obra puede fracasar económicamente y, al mismo tiempo, convertirse en foco de defensa artística, dejando abierta la cuestión de si la audiencia recompensará la valentía del proyecto con el tiempo.