La recta final de la Liga Profesional ha dejado una lista de resultados que nadie había anticipado: desde la caída de Boca Juniors en casa frente a un Huracán que terminó con nueve jugadores, hasta triunfos insospechados como el de Unión ante Independiente Rivadavia en Mendoza. Además, equipos con pasado reciente de crisis como Racing rescataron victorias en escenarios complicados, y hubo partidos de alta carga dramática donde nombres grandes como San Lorenzo y River Plate protagonizaron giros de guion que mantienen la competición en ebullición.
Con las semifinales ya a la vista, la atención se concentra en los clubes que sobrevivieron a los cuartos y en la posibilidad de ver a un campeón distinto. La eliminación de Estudiantes de La Plata abre la puerta a nuevos protagonistas y, entre ellos, uno contrasta por su historia: Belgrano. Este club cordobés encabeza una narrativa deportiva y social que podría culminar en un título que altere décadas de dominio de la capital y la provincia de Santa Fe.
Belgrano: un anhelo del interior
Belgrano llega a la fase decisiva con la etiqueta de sorpresa consolidada y con una ambición clara: convertirse en el primer campeón de la región interior que rompa viejas jerarquías. En la memoria colectiva del fútbol argentino figura que Newell’s Old Boys fue el último club fuera del eje Buenos Aires-Santa Fe en obtener la liga en 2013; la controversia alrededor del título de Rosario Central el año pasado se mantiene en debates, pero para los seguidores de Belgrano el objetivo es más simple y limpio: ganar en el campo. El club nunca ha celebrado un título de liga y esa estadística alimenta la determinación de jugadores, cuerpo técnico y afición por hacer historia en una competición con más de un siglo de recorrido.
Los referentes: experiencia y regreso
En el corazón de la aspiración cordobesa aparecen dos nombres que sirven de puente entre el pasado y la ilusión actual: Franco Vázquez y Lucas Zelarayan. El Mudo es recordado por su papel clave en la campaña de ascenso de 2010-2011 y por la memorable serie ante River que marcó una era para el club; tras una carrera en Europa que lo llevó por clubes como Palermo, Rayo, Sevilla y Parma, y la curiosa distinción de haber sido convocado por Italia y Argentina, volvió a ponerse la camiseta de su infancia. Con 37 años, su aporte principal ha sido la lectura del juego y la capacidad de influir desde el banco, ejemplificado en su pase decisivo para el gol de Ramiro Hernandes contra Unión en los cuartos.
La vuelta de un heredero
Lucas Zelarayan representa la otra cara de la moneda: un talento que nació y despuntó en Belgrano, se consolidó en el exterior y decidió volver al club en el invierno de 2026. Debutó como joven promesa en 2012 y, tras exitosas etapas en México y Estados Unidos, regresó con la intención clara de vestir los colores que lo formaron. A lo largo de 2026 ha sido determinante, aportando goles y asistencias que explican buena parte del rendimiento colectivo. Su conexión con Vázquez amenaza con convertirse en el eje creativo que lleve al equipo hasta instancias decisivas.
Plantel, carácter y ambiente en Córdoba
La nómina que acompaña a los dos referentes incluye nombres con experiencia y temperamento: el extremo Emiliano Rigoni, formado en el club y con pasos por Independiente y São Paulo, aporta recorrido; el delantero Lucas Passerini ha sido protagonista en el derby ante Talleres, con un partido cargado de tensión en el que vio anulado un gol, dio una asistencia para el tanto de Francisco González y terminó expulsado por una protesta al abandonar el campo. Ese choque dejó tres rojas y evidenció el componente físico y pasional del plantel. En el banco aparece Ricardo Zielinski, figura asociada al éxito de 2011, y en la dirigencia la voz del presidente Luis Artime suma carisma; juntos configuran un ecosistema que alimenta la ilusión local.
Hacia el semifinal: tiempo de decisiones
El siguiente escalón para Belgrano será recibir a Argentinos Juniors en el calor de Barrio Alberdi, un escenario que puede potenciar la presión positiva sobre los rivales. Si los cordobeses confirman su buena racha, la final se soñaría en el emblemático Estadio Mario Alberto Kempes, lo que convertiría la definición en una fiesta a orillas de su propia casa. Sea cual sea el desenlace, la presencia de Vázquez, Zelarayan y una afición entusiasta convierten a este Belgrano en la gran novela de una Liga que no deja de sorprender.
