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4 junio 2026

Percepción pública de México en Estados Unidos y el papel del comercio

¿Por qué la opinión de los votantes estadounidenses sobre México puede definir decisiones sobre comercio, seguridad y el futuro del USMCA?

Percepción pública de México en Estados Unidos y el papel del comercio

La forma en que una sociedad percibe a su vecino suele dictar qué tanta colaboración busca. Imaginemos, por un momento, que aquel vecino amable de la esquina despierta sospechas infundadas: difícilmente se le abrirá la puerta. Esa metáfora ayuda a entender los hallazgos de una serie de encuestas impulsadas por AmCham, la U.S.-Mexico Foundation y AMPIP, con análisis de Echelon Insights, sobre la imagen de México entre votantes en Estados unidos.

Los datos muestran una realidad compleja: la favorabilidad neta hacia México es positiva pero débil, y existe un grupo decisivo de ciudadanos sin opinión clara. Como apunta el equipo que coordina estas encuestas, esos indecisos representan una oportunidad estratégica: convencerlos sería más eficaz que intentar cambiar las convicciones de quienes ya tienen posición formada.

Resultados generales y desglose por grupo

En términos agregados, la favorabilidad neta hacia México es de +6, un número que lo coloca muy por detrás de Canadá (+58) y a la par con países como Israel, además de mostrar un descenso respecto al año anterior cuando alcanzó +20. La polarización partidista es evidente: los demócratas puntúan a México en +47, los independientes en +17 y los republicanos en -23. A nivel de percepciones concretas, un 40% considera a México un buen vecino y un 28% lo ve como mal vecino; el resto se divide entre opiniones muy favorables, moderadas o ausencia de conocimiento.

El desglose detallado muestra que el 13% tiene una opinión muy favorable, 31% algo favorable, 26% algo desfavorable y 12% muy desfavorable; sorprendentemente, 1% afirma no haber oído hablar de México y 18% ha oído hablar pero no tiene postura. Esa masa de 18% y los indecisos son quienes pueden inclinar la balanza en debates futuros sobre políticas bilaterales.

Tendencias positivas y preocupaciones que se suavizan

Más allá del indicador global, hay señales concretas de avance. Entre las razones por las que los votantes valoran a México aparecen el turismo (52%, subiendo desde 47%), la relación económica beneficiosa para Estados Unidos (45%, estable) y el intercambio cultural (43%, recuperándose). Entre quienes ya ven a México como buen vecino, estos factores llegan a niveles de aceptación del 69-70%: en otras palabras, las razones «sentidas» por la población están ganando tracción.

En materia de seguridad, la percepción también cambia: la colaboración en materia de aplicación de la ley repuntó del 25% al 33%. Las quejas siguen siendo reales —la actividad de los cárteles lidera con 59%—, pero otros temores han disminuido: el impacto del fentanilo pasó del 54% al 47%, la preocupación por la migración no autorizada bajó del 46% al 35% y la idea de que trabajadores mexicanos «compiten injustamente» cayó del 33% al 21%.

Contradicción aparente

Resulta interesante la tensión entre un ligero descenso en la calificación global y mejoras en asuntos concretos que afectan la vida cotidiana. Es decir, aunque la marca del país se enfría en el termómetro general, los indicadores prácticos —turismo, comercio, seguridad compartida— muestran una dirección positiva que puede traducirse en mayor apoyo si se comunica bien.

Comercio, tarifas y la revisión del USMCA

En el terreno económico, los votantes comprenden la relación entre integración y precios. El 39% considera que el comercio con México abarata su costo de vida, frente a un 17% que opina lo contrario. Sin embargo, si se plantea la introducción de tarifas sobre bienes mexicanos, el 61% espera aumentos en alimentos y electrónicos. Incluso entre electores republicanos, la preocupación por el impacto de las tarifas cayó del 56% al 41% en un año: existe una intuición clara de que las barreras encarecen la canasta familiar.

La conciencia sobre el USMCA es, empero, débil: 8 de cada 10 votantes dicen haber oído poco o nada sobre este acuerdo y casi la mitad no sabe si debería prorrogarse en la revisión que corresponde. Cuando se pregunta qué valoraría un acuerdo «justo», las respuestas convergen: precios más bajos (49-53%), mayores ventas de agricultores estadounidenses a México y Canadá (48-51%) y cadenas de suministro sólidas en Norteamérica.

Oportunidades de comunicación

Los hallazgos sugieren una estrategia de prioridades: amplificar lo que ya funciona (turismo, cultura, beneficios económicos visibles), convertir los logros en narrativas concretas de seguridad (operativos conjuntos, intercepciones de fentanilo, control migratorio eficaz) y usar la revisión del USMCA como un momento para explicar cómo el acuerdo mantiene precios bajos, protege empleos y refuerza la soberanía industrial.

Conclusión: pasar de percepción a política

La imagen de México no está rota; está subexpuesta. Las encuestas prueban que los votantes responden a resultados tangibles y que los indecisos constituyen un grupo clave para consolidar apoyo. La recomendación es clara: comunicar logros, destacar beneficios palpables en la vida diaria y mostrar cooperación visible en seguridad y comercio para neutralizar narrativas simplistas. Si se trabaja en paralelo en estos frentes, la política seguirá a la percepción y hará más fácil la cooperación bilateral.

En última instancia, la vecindad entre Estados Unidos y México exige tanto acciones concretas como una narrativa que las haga comprensibles para el votante. Ese doble esfuerzo —hacer y contar— es lo que marcará la diferencia en debates futuros sobre tarifas, seguridad y la extensión del USMCA.

Autor

María Vázquez

María Vázquez, zaragozana de 38 años con gafas y mirada analítica, rememora haber cubierto la crecida del Ebro en 2015 desde la ribera del Actur. Afirma la necesidad de rigor y contexto en cada pieza; es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza y mantiene una columna semanal sobre vida urbana y políticas públicas.