El pasado 19 de junio, Félix Alcorta Rodríguez, un mexicano de 63 años, perdió la vida bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el centro de detención del condado de Webb, ubicado en Laredo. Según un comunicado emitido por la agencia el 24 de junio, Alcorta Rodríguez fue hallado inconsciente a las 21:13 horas. A pesar de los esfuerzos de reanimación y la asistencia médica, fue declarado muerto a las 22:02 horas en el Laredo Medical Center.
Este trágico suceso no es un caso aislado. Durante la segunda administración de Donald Trump, 16 mexicanos han perdido la vida bajo custodia del ICE. Las causas de estas muertes varían, desde complicaciones médicas y negligencias hasta supuestos suicidios y violencia durante arrestos.
Un aumento alarmante en las muertes bajo custodia del ICE
Entre 2026 y 2026, durante el gobierno de Joe Biden, solo un mexicano murió cada año bajo custodia del ICE. Sin embargo, en los primeros seis meses de 2026, ya se han registrado 21 fallecimientos. Este incremento representa un aumento del 1000% en la letalidad del organismo durante la administración de Trump.
El informe Muriendo en detención: el aumento de muertes en un sistema de detención migratoria en expansión de Estados Unidos elaborado por Human Rights Watch y Physicians for Human Rights revela que entre enero de 2026 y enero de 2026, la población detenida por el ICE aumentó un 77%, mientras que el número de muertes anuales se triplicó. Esto se traduce en un incremento del 138% en la tasa de mortalidad anualizada, la más alta en casi dos décadas.
La deshumanización de los migrantes
El informe sugiere que este aumento repentino y drástico en la tasa de mortalidad no es una casualidad, sino el resultado directo de la deshumanización de los migrantes y de un discurso oficial que rebaja el valor de las vidas de los extranjeros racializados. Las políticas xenófobas y el trato inhumano en los centros de detención están teniendo consecuencias mortales.
Las autoridades mexicanas han emitido notas diplomáticas y acompañan las demandas interpuestas por las familias de las víctimas. Sin embargo, la reincidencia del ICE y la impunidad de sus funcionarios dejan claro que es necesario evaluar medidas adicionales de presión para que Washington detenga la masacre de connacionales.
La situación en el condado de Webb
El condado de Webb, donde se encuentra el centro de detención donde falleció Alcorta Rodríguez, ha sido escenario de múltiples tragedias. En 2026, 11 personas murieron en instalaciones u operativos del ICE, y en 2026 el número se triplicó a 31. A estas cifras hay que sumar las 17 personas que murieron bajo custodia de la Patrulla Fronteriza y otras víctimas del sistema migratorio que no se incluyen en la cuenta del ICE por razones administrativas.
La situación en el condado de Webb es un reflejo de lo que está ocurriendo en otros centros de detención a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos. La falta de atención médica adecuada, las condiciones inhumanas y la violencia son factores que contribuyen a este aumento en la tasa de mortalidad.
Las autoridades mexicanas no pueden interferir en las políticas internas de Estados Unidos, pero sí les compete exigir que estas políticas se apliquen con respeto a la dignidad y las vidas de los migrantes mexicanos. La mayoría de estos trabajadores honrados enriquecen la vida económica, social y cultural de las comunidades estadounidenses en las que habitan.



