Hace un mes tras el terremoto que Cali y el Valle del Cauca se vieron sacudidos por la tragedia que dejó 154 personas fallecidas. En medio de la reconstrucción de calles y edificios, una familia decidió reconstruir también los lazos emocionales que el sismo quebró. José Fernando Patiño, acompañado de su hermana y su esposa, fundó la fundación en nombre de su papá y concibió Un abrazo por Cali y el Valle una jornada que busca transformar el dolor en solidaridad.
El origen de un abrazo colectivo
“Mi padre tuvo una vida de servicio a los otros, donde la música era parte de nuestra banda sonora”, recuerda Patiño, mientras relata la inspiración detrás del proyecto. La idea surgió tras preguntar a su familia cómo honrar la memoria del hombre que les dejó. “Queríamos que el amor y el ejemplo que nos dio fueran la base de un gran abrazo que nos uniera”, explicó. El plan combina atención psicológica individual con un encuentro masivo que pretende sanar el duelo colectivo que atraviesa la ciudad.
Detalles del día del abrazo
El evento se llevará a cabo el próximo 10 de octubre en Cali. La jornada iniciará desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde con conferencias y actividades de apoyo emocional, lideradas por profesionales y testimonios de sobrevivientes. A partir de las 4 de la tarde y hasta las 11 de la noche se presentará un gran concierto con artistas locales del Valle del Cauca y representantes nacionales, simbolizando la unión de la comunidad a través de la música.
Testimonios y gestos que marcan la diferencia
Durante la búsqueda del cuerpo de su padre, Patiño vivió momentos que describió como “demasiado lindo, demasiado único”. Un rescatista llamado José le prometió que lograrían recuperar al fallecido, y la promesa se cumplió: “Mi papá salió completo y pude despedirlo”. En la despedida, la familia cantó “Un beso y una flor”, canción que antes había interpretado para su abuela y que ahora quedó como himno de esperanza. Además, vecinas de Torres de Limonar Alexandra e Isabel, conservaron objetos personales del difunto, evitando que fueran destruidos por motivos de bioseguridad; esos recuerdos se convirtieron en testimonios tangibles del amor familiar.
El proyecto también incluye una petición al gobierno: los ingresos que genere el evento, tras la aplicación del impuesto al Ministerio de Cultura, deberían destinarse íntegramente a las fundaciones ABACO y Techo, que trabajan directamente con comunidades afectadas por el desastre. Así, el Gran Abrazo no solo celebra la vida del padre de Patiño, sino que busca prolongar su legado a través de la ayuda a los que aún sufren.



