En la tranquila noche del martes 17 de junio de 2026, alrededor de las 7:40 p.m., el barrio Villa Estadio de Soledad se vio sacudido por un nuevo acto de violencia. Rohander Segundo Rincón Ordóñezun motocarrista venezolano de 29 años, fue asesinado de un disparo en la cabeza mientras se desplazaba por la calle 69 con carrera 15. Este crimen se suma a una serie de hechos violentos recientes que han puesto en alerta a las autoridades y a la comunidad.
Rincón Ordóñez, natural de Maracaibo, Venezuela, había hecho de Colombia su hogar en los últimos años. Se dedicaba al transporte informal como medio de sustento, una actividad que, lamentablemente, lo expuso a riesgos crecientes. Su muerte ha dejado un vacío en su familia, especialmente en su pequeña hija y en sus seres queridos que dependían de él.
Un crimen que sigue un patrón preocupante
El ataque contra Rincón Ordóñez presenta similitudes alarmantes con otros casos recientes en la misma zona. Según los informes policiales, el motocarrista fue interceptado por hombres en motocicleta que le dispararon sin mediar palabra. Los agresores huyeron del lugar sin ser capturados, dejando atrás un escenario que las autoridades están analizando con detenimiento.
Este no es el primer caso de este tipo en Villa Estadio. Apenas cinco días antes, el 11 de junio, Fredy Manuel Villa Vargasotro motocarrista, fue asesinado en circunstancias similares. Ambos crímenes comparten elementos operativos como el uso de motocicletas para la aproximación y escape, la participación de al menos dos motoristas y disparos dirigidos a zonas vitales. Estas coincidencias han llevado a las autoridades a considerar la posibilidad de que estos homicidios estén vinculados a estructuras criminales organizadas.
Posibles móviles: extorsión y economías ilegales
Aunque no existe una hipótesis oficial definida, una de las líneas de investigación apunta a un posible contexto de extorsión. Versiones preliminares indican que la víctima podría haber sido objeto de exigencias económicas ilegales, una situación que no es ajena a los trabajadores del transporte informal en Soledad. Sin embargo, los familiares de Rincón Ordóñez han manifestado desconocer cualquier amenaza o cobro ilegal.
Según el testimonio de su compañera sentimental, Rincón Ordóñez no tenía intención inicial de salir a trabajar debido a un dolor de muela. Sin embargo, decidió tomar el motocarro para obtener ingresos básicos para la alimentación del hogar. Este detalle ha llevado a los investigadores a analizar tanto el entorno personal como el económico de la víctima.
Investigaciones en curso y medidas de seguridad
Tras el homicidio, unidades de la Policía Metropolitana activaron un plan de búsqueda en el sector, aunque hasta el momento no han logrado capturar a los responsables. La investigación ha sido asignada a la Sijínque está recolectando testimonios y verificando cámaras de seguridad en un esfuerzo por esclarecer los hechos.
La reiteración de ataques con un mismo perfil de víctima ha incrementado la preocupación entre los trabajadores del sector, quienes advierten sobre riesgos crecientes en el ejercicio de esta actividad. Las autoridades están evaluando si estos casos responden a una misma dinámica criminal o si se trata de eventos independientes que convergen en un mismo territorio.
Mientras tanto, la comunidad de Soledad espera respuestas y medidas concretas para garantizar su seguridad. El asesinato de Rincón Ordóñez no solo es una tragedia personal, sino también un llamado de atención sobre la necesidad de abordar las causas profundas de la violencia en la región.



