El gobierno argentino resolvió postergar por un año la transferencia al sector privado del servicio de importación y comercialización de GNL, manteniendo a Enarsa como responsable de las compras para la temporada invernal. La medida responde a la volatilidad de precios internacionales y a las interrupciones en la oferta global provocadas por el conflicto en Medio Oriente, que han tensionado las cotizaciones y encarecido la logística del gas licuado.
En paralelo, fuentes del mercado indican que Enarsa ya inició gestiones para asegurar cargamentos: solicitó tres buques para la segunda quincena de mayo y ya concretó su primer contrato del año. Además, informes comerciales señalan que el país podría requerir hasta veinte cargamentos entre abril y octubre, según movimientos observados en el mercado y datos de seguimiento marítimo.
Motivos del aplazo y marco regulatorio
La resolución que creó la figura del comercializador-agregador y lanzó la licitación quedó vigente, pero su implementación fue postergada. La Resolución 33/2026, publicada en el Boletín Oficial el 9 de febrero, establecía la adjudicación de un operador único con uso exclusivo de la terminal regasificadora de Escobar y cánones millonarios por acceso a la FSRU de Excelerate Energy. No obstante, el Ejecutivo activó la cláusula prevista para casos de ofertas no convenientes y encomendó a Enarsa retomar las compras directas para el periodo 1 de abril-30 de septiembre.
Cómo influyó la coyuntura internacional
La decisión se tomó en un contexto de fuerte presión sobre la oferta global: el efectivo cierre del Estrecho de Ormuz, incidentes en el complejo de Ras Laffan en Qatar y paradas en instalaciones como Habshan de ADNOC redujeron suministros claves. El indicador TTF registró el 22 de abril alrededor de €42/MWh (aprox. u$s14,3 por millón de BTU), cifra superior al nivel precrisis del 26 de febrero, cuando cotizaba en u$s11. Las proyecciones también han oscilado: J.P. Morgan llegó a estimar u$s9 y Goldman Sachs u$s22,6 por millón de BTU, lo que dificulta la firma de contratos plurianuales.
Ofertas y comparativa de costos
En la licitación compitieron Naturgy y Trafigura, con rondas de precio que empezaron en u$s4,95 y u$s4,91 sobre el marcador TTF y terminaron en u$s4,50 (Naturgy) y u$s4,57 (Trafigura) tras la instancia de desempate. Sin embargo, las operaciones estatales presentaron primas spot mucho más bajas: en una licitación paralela para dos cargamentos de mayo, Enarsa obtuvo primas por debajo de u$s0,50 por millón de BTU, y considerando regasificación y logística el diferencial estimado se situó cerca de u$s3,50 sobre el marcador internacional, lo que resultó más conveniente en la coyuntura.
Consecuencias económicas y expectativas
El cambio de estrategia tiene impacto directo en la tarifa y en las cuentas públicas. Expertos como Juan José Carbajales estimaron que la compra de GNL para el invierno podría alcanzar u$s1.400 millones, el doble de lo registrado en 2026; ese año Enarsa adjudicó 27 cargamentos por u$s697,9 millones y registros de seguimiento indican que importó 24 cargamentos entre abril y agosto de 2026. Para 2026 se proyectan en torno a 23 cargamentos, aunque el volumen final dependerá de la evolución del mercado y de la obra de infraestructura doméstica.
Factores estructurales
La ampliación del gasoducto Perito Moreno, a cargo de TGS, y el avance en perforaciones en la cuenca de Vaca Muerta reducen la necesidad estructural de GNL en inviernos futuros. Mientras tanto, el derecho de preferencia para 2027 figura suspendido hasta que se reabra el proceso competitivo. El Gobierno, según fuentes oficiales, mantiene la intención de privatizar la operatoria cuando las condiciones internacionales permitan contratos más previsibles y sin trasladar costos adicionales a usuarios e industria.
Qué sigue y señales para el mercado
En el corto plazo, Enarsa continuará con compras directas para cubrir el periodo invernal y las autoridades monitorean la evolución de precios y la disponibilidad de cargamentos. El aplazamiento no deroga el marco legal: la figura del agregador privado se mantiene en el texto normativo, pero su puesta en marcha quedó postergada. Si la tensión global se alivia y la infraestructura doméstica avanza, la segunda licitación podría llegar con menor volumen y menor exposición invernal, reduciendo la presión sobre el mercado local y las finanzas públicas.
En resumen, la decisión combina una respuesta pragmática a la inestabilidad del mercado internacional con la intención política de avanzar hacia un esquema más competitivo en el futuro, pero con condiciones que no comprometan el costo de la energía para la economía argentina.