En un escenario geopolítico cada vez más complejo, Estados Unidos se encuentra en una encrucijada tras el vencimiento del memorando de entendimiento con Irán. La administración Trump se enfrenta a múltiples desafíos, tanto en el ámbito militar como en el diplomático, mientras busca desarticular las redes terroristas respaldadas por Teherán.
La situación se ha vuelto crítica, especialmente después de que las Fuerzas estadounidenses agotaran la mayoría de sus misiles de precisión de largo alcance en los primeros cinco meses de guerra. Esto ha llevado a Washington a considerar el uso de maniobras con aviones militares, poniendo en riesgo a sus efectivos. Además, el portaaviones USS Abraham Lincoln enfrenta escasez de suministros y posibles problemas de salud mental entre sus tripulantes.
La estrategia dual de la administración Trump
La administración Trump está llevando a cabo una estrategia de doble vía: por un lado, una ofensiva militar contra Teherán con la participación directa de Israel y otros aliados en la región, y por otro, un esfuerzo diplomático para desarticular las redes terroristas que Irán ha mantenido durante décadas.
Joseph Hage, un especialista en Medio Oriente, explica que la estrategia de Trump no está estancada, sino que sigue dos caminos paralelos: el militar y el de la negociación. «En el camino militar, para obtener una victoria total está implícito un gran daño colateral», afirma Hage. Esto incluye la destrucción de la infraestructura civil en Irán, como gas, electricidad y petróleo, para debilitar a la Guardia Revolucionaria.
Sin embargo, Trump es consciente de que el costo para la población civil iraní sería extremadamente alto. «De lo contrario, para obtener una victoria total, como dicen analistas militares, se necesitan las botas en el terreno», señala Hage. Trump se opone a la idea de enviar tropas estadounidenses a Irán debido al número de bajas que esto conllevaría.
La división interna en Irán
Dentro de Irán, existe una fuerte división entre el ala civil, liderada por el presidente Masoud Pezeshkian, el ministro de relaciones exteriores Abbas Araghchi y el presidente del Parlamento Mohammad Baqer Qalibaf, y la Guardia Revolucionaria. Mientras los civiles buscan un acuerdo con Estados Unidos, la Guardia Revolucionaria socava estos esfuerzos con ataques a barcos comerciales y el cierre del Estrecho de Ormuz.
El 14 de agosto, Emiratos Árabes Unidos denunció un ataque de Irán contra dos buques afiliados a la compañía estatal petrolera Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC) mientras cruzaban el estrecho de Ormuz. Este tipo de acciones complica aún más las negociaciones entre Washington y Teherán.
Hage explica que Trump está estudiando cómo eliminar a la Guardia Revolucionaria y sus ayatolás, tanto militar como económicamente, mientras busca un acuerdo realista con los civiles iraníes. «Les está dando tiempo a los funcionarios civiles, y de no lograr nada viable, tomará la senda para decapitar a los extremistas militares iraníes obviando el gran daño colateral, como última opción», añade Hage.
El bloqueo naval y sus consecuencias
El bloqueo naval impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes ha tenido un impacto significativo en la economía de Irán. La Marina de EE. UU. ha abierto fuego contra buques que intentan acercarse a puertos bloqueados, y hasta el 11 de agosto se habían desviado 55 barcos que intentaron romper el cerco.
El presidente Trump ha afirmado que Irán está en quiebra y experimenta una inflación de más del 200%. «Irán está en una situación económica terrible. No puede exportar petróleo en cantidades significativas», dijo Michael O’Hanlon, un experto de Brookings Institution.
La Casa Blanca ha respondido a las exigencias de la Guardia Revolucionaria, que incluyen el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo marítimo y la liberación de fondos congelados, afirmando que es Irán quien debe pagar por los perjuicios causados. «Irán es quien tiene que pagar por las decenas de miles de personas masacradas en su propio país, por las miles de muertes de estadounidenses entre civiles y militares durante décadas y las millones de personas asesinadas por el terrorismo» que ejecuta y dirige Irán en todo el mundo.
La administración Trump está buscando una estrategia equilibrada que minimice el daño colateral y logre una victoria sin enviar tropas al terreno.



