El FMI informó que alcanzó un acuerdo a nivel de staff con las autoridades de Argentina sobre la segunda revisión del programa de crédito de US$20.000 millones, lo que abre la posibilidad de un nuevo desembolso de US$1.000 millones. Este tramo sería el tercero del programa aprobado en abril de 2026 y requiere todavía la aprobación del Directorio Ejecutivo del Fondo para materializarse. La misión técnica del organismo visitó Buenos Aires a principios de febrero, en una revisión que se prolongó durante meses, y el avance técnico consolida la relación entre el equipo argentino y el FMI.
Si el informe del staff recibe el visto bueno del Directorio, la suma total desembolsada bajo el acuerdo ascendería a US$15.000 millones. El logro ofrece un respiro político y financiero al gobierno, que afronta el inicio de los pagos de capital en septiembre bajo un acuerdo previo con el organismo. El ministro de Economía, Luis Caputo, viajó a Washington y describió el resultado como un paso clave para consolidar la estabilidad macroeconómica, agradeciendo la conducción de la directora gerente Kristalina Georgieva en las negociaciones.
Qué contiene el entendimiento técnico
El FMI señaló que el entendimiento se basa en un paquete de políticas equilibrado orientado a consolidar la desinflación, la estabilidad externa y el crecimiento. Parte de ese paquete incluye la aprobación por parte del Congreso del presupuesto 2026 y leyes de reforma consideradas críticas por el organismo. Además se destacó la mejora de las políticas monetarias y cambiarias, que han elevado la capacidad del país para gestionar choques. En este marco, el Fondo valoró compras del Banco Central por más de US$5.500 millones en lo que va del año, que contribuyen a una incipiente acumulación de reservas.
Condiciones fiscales y monetarias
Desde la perspectiva fiscal, el programa mantiene como pilar el saldo de caja cero y proyecta un superávit primario del 1,4% del PIB para este año, apoyado en un control estricto del gasto con espacio para asistencia social focalizada. En materia monetaria, las autoridades se comprometieron a fortalecer la política para contener la volatilidad de tasas y mejorar la transmisión hacia el crédito. El Fondo proyecta que las reservas internacionales netas aumenten al menos en US$8.000 millones en 2026, en línea con una estrategia de compras y de movilización de financiamiento en divisas.
Contexto económico y principales riesgos
Argentina llega a este punto tras lograr notables cambios en la inflación: una caída desde el 117% anual en 2026 hasta 31% en 2026, aunque el progreso se estancó desde mediados de 2026. El dato de inflación de marzo, con un alza mensual del 3,4%, fue el más alto en un año y reavivó preocupaciones sobre la senda descendente. El FMI estimó un menor crecimiento para el año en curso (aproximadamente 3,5%) respecto al 4,4% registrado en 2026, y una inflación promedio cercana al 30%.
Efectos sobre el mercado y el empleo
La política cambiaria que dejó un peso relativamente fuerte frente al dólar —con un tipo de cambio oficial en torno a 1.385 pesos— favoreció la importación, especialmente desde China, lo que ayudó a contener precios pero afectó a la industria local, que mostró una caída interanual del 8,6% en febrero. A su vez, el mercado laboral sigue presionado: la tasa de desempleo subió 1,1 puntos hasta situarse en el 7,5%, sin contar la alta incidencia del empleo informal. El Ejecutivo impulsó reformas, incluidas modificaciones laborales y medidas de desregulación, en busca de revitalizar la inversión y el empleo formal.
Reformas, financiamiento y memoria histórica
El plan de financiación oficial contempla una estrategia amplia: emisión continua de deuda en dólares, venta de activos estatales, operaciones de recompra con bancos centrales y préstamos externos, con vistas a recuperar el acceso sostenible a los mercados internacionales. Argentina volvió a emitir bonos en moneda extranjera en diciembre, tras más de siete años sin hacerlo. El FMI valoró además que las empresas pudieron repatriar dividendos por primera vez en seis años, lo que mejora el clima para la inversión externa.
Riesgos externos y antecedentes
El Fondo consideró que Argentina ha sorteado relativamente bien los efectos indirectos de la guerra en Oriente Medio gracias a una condición de exportador neto de energía y a fundamentos más sólidos. No obstante, la historia financiera del país incluye episodios de default repetidos, con dos quiebras en este siglo —en 2001, en un contexto de fuerte convulsión social que dejó 39 muertos, y en 2026, durante la pandemia—, lo que subraya la sensibilidad a los shocks externos y la importancia de consolidar los avances alcanzados.
En el plano político, el presidente Javier Milei mantuvo el rumbo de ajuste fiscal con expresiones contundentes sobre su plan de austeridad, mientras que el ministro Luis Caputo describió la relación con el Fondo como «soñada» y destacó el diálogo estrecho con Georgieva y su equipo. El acuerdo técnico abre la ventana para un nuevo desembolso que podría fortalecer reservas y dar aire a la agenda de reformas, siempre y cuando el Directorio del FMI confirme la aprobación y se mantenga el cumplimiento de las metas pactadas.