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4 junio 2026

1989 y sus ecos: la victoria de Fernando Collor y su sombra en la política brasileña

Un repaso a 1989, sus personajes insólitos y la continuidad de narrativas que hoy reaparecen en la política brasileña

1989 y sus ecos: la victoria de Fernando Collor y su sombra en la política brasileña

La vuelta del voto directo después de 29 años marcó un punto de inflexión en la historia política de Brasil: la elección de 1989 desembocó en la victoria de Fernando Collor, un candidato vinculado a sectores que recordaban la dictadura y señalado por ser el favorito de los grandes medios y de la élite económica. Con un discurso basado en la lucha contra la corrupción y la eliminación de privilegios del funcionariado, Collor se presentó como el “caçador de marajás”, una etiqueta que encapsuló la promesa de depuración de la administración pública.

Aquel proceso electoral fue también un escenario de estridencias y personajes sorprendentes: en la boleta aparecieron 22 nombres, entre ellos Marronzinho, conocido por definirse como analfabeto inteligente, que terminó en el puesto 13 con el 0,3% de los votos. En décimo lugar quedó Ronaldo Caiado con el 0,7%. Esos resultados, curiosos en su momento, hoy sirven para pensar cómo candidaturas marginales o simbólicas pueden influir en narrativas culturales y políticas.

El legado de un discurso anticorrupción

La etiqueta de combate a la corrupción fue el trampolín electoral de Collor, y desde entonces ese reclamo ha sido reciclado en múltiples campañas. Sin embargo, su capacidad movilizadora ha perdido fuerza frente a la normalización de prácticas antes consideradas escandalosas: la reciente condena por desvío de fondos de tres diputados del PL —el mayor partido actual— y una lista con alrededor de 90 parlamentarios investigados muestran que la corrupción persiste como fenómeno estructural. Al mismo tiempo, la «fiesta de las emendas» fue absorbida por el sistema político hasta convertirse, para muchos, en algo natural, lo que diluye el impacto moralizador de los discursos anticorrupción.

Actores que retoman viejos relatos

Desde 1989 hasta hoy reaparecen figuras que reciclan narrativas de victimización y confrontación. Un caso emblemático es el de Bolsonaro, cuya biografía escrita por su hijo intenta explicar el inicio de su carrera política en 1989 como el resultado de una circunstancia que lo puso en la escena: la versión familiar sostiene que se presentó como concejal en Río de Janeiro porque era la única opción que evitaba una supuesta persecución, construyendo así la imagen del perseguido que ha mantenido durante 37 años. Esa narrativa de ostracismo sirve hoy para justificar paso a paso una visión política autoritaria.

Ronaldo Caiado, el agro y la promesa de continuidad

Quien ocupó el décimo lugar en 1989, Ronaldo Caiado, reaparece anclado al estandarte del agro y con la intención de volver a disputar espacios de poder. Ha declarado públicamente el deseo de que el PT «no sea más opción en el país» y ha anunciado la intención de mantener una postura golpista, incluyendo la promesa de conceder un indulto a Bolsonaro. Estas declaraciones recuperan rasgos autoritarios y la idea de que decisiones extraordinarias pueden redefinir la convivencia política.

Lo que dejó de escandalizar y lo que podría reaparecer

Varios elementos que en su momento generaron indignación hoy pasan con menor repercusión: la palabra marajás casi no aparece en el debate público, y resoluciones como la del STF que mantuvieron ciertos suplementos salariales en los tres Poderes no desataron la misma reacción en las redes. Al mismo tiempo, figuras como Marronzinho podrían obtener mayor visibilidad si participaran ahora, aprovechando la guerra cultural, las agendas de costumbres y los movimientos antissistémicos que capturan la atención de sectores amplios del electorado.

En resumen, la elección de 1989 no es sólo un recuerdo: es un espejo para entender la persistencia de narrativas, la erosión de mecanismos de control y la normalización de prácticas antes consideradas inaceptables. La memoria de aquel año ayuda a leer las señales actuales —desde intentos de golpe que casi colapsaron instituciones hasta la trivialización de privilegios— y obliga a reflexionar sobre qué elementos siguen siendo combustible para las campañas y qué debe recuperarse para fortalecer la vida democrática.

Autor

Andrea Innocenti

Andrea Innocenti coordinó desde el extranjero el regreso de una cronista napolitana durante una crisis diplomática, gestionando contactos con consulados; es corresponsal de exteriores que define líneas editoriales sobre geopolítica. Nacido en Napoli, habla el dialecto local y mantiene relaciones con ONG napolitanas.