En Playas de Tijuana, residentes de colonias como Lázaro Cárdenas y Laureles llevan tiempo sorteando los efectos del mal estado de la Avenida del Agua. El tramo presenta baches, hundimientos, socavones y la ausencia de banquetas en varios puntos, problemas que complican el tránsito peatonal y vehicular y aumentan el riesgo de accidentes.
Ante la proximidad de temporadas de lluvia, los vecinos advierten que la situación se agrava: los hoyos se llenan de agua, la circulación se congestiona y los daños en los vehículos se incrementan. Por ello demandan al gobierno municipal un proyecto de rehabilitación con medidas concretas y de corto plazo que beneficie a las familias de la zona.
Estado actual y consecuencias para la comunidad
El deterioro de la avenida no solo afecta la imagen urbana; tiene impactos prácticos en la vida diaria. Habitantes relatan averías frecuentes en sus autos, como ponchaduras y fallas en la suspensión, que implican gastos económicos inesperados. Algunos vecinos han intentado soluciones provisionales, rellenando baches mediante cooperaciones entre colonos, pero estas acciones son temporales y no sustituyen una intervención profesional.
Riesgos durante la temporada de lluvias
Cuando llueve, los desperfectos se hacen más evidentes: los huecos se convierten en charcos profundos y la acumulación de agua deteriora aún más la estructura del pavimento. Este ciclo empeora los hundimientos y puede desencadenar deslaves o socavones de mayor tamaño que pondrían en riesgo a peatones y automovilistas.
Demandas vecinales y propuestas
Representantes comunitarios, como el administrador del Colegio Ibero Tijuana, han solicitado públicamente al 25 Ayuntamiento de Tijuana la elaboración de un plan de obra que contemple la reparación integral del corredor. La petición incluye acciones como bacheo profundo, relleno y compactación de subrasante, colocación de nueva carpeta asfáltica y habilitación de banquetas seguras para peatones.
Soluciones a corto y mediano plazo
Los vecinos piden medidas urgentes —reparaciones temporales bien ejecutadas— mientras se instrumenta un proyecto mayor. Entre las soluciones propuestas figuran el drenaje adecuado para evitar acumulaciones, señalización provisional en zonas peligrosas y un programa de mantenimiento periódico. La idea es evitar que la Avenida del Agua llegue al mismo nivel de deterioro que otras calles con problemas de desprendimiento de tierra.
Impacto social y urbanístico
La atención a esta vialidad no solo resuelve inconvenientes cotidianos; también influye en el desarrollo urbano. Actualmente se construyen fraccionamientos en la zona, por lo que mejorar la arteria beneficiaría a miles de familias y contribuiría a la imagen de la ciudad. Una intervención bien planificada puede prevenir afectaciones mayores y reducir costos a futuro derivados de reparaciones emergentes.
Vecinos insisten en que las autoridades conocen el problema desde hace al menos un par de años, pero que las acciones tomadas han sido parciales. Por ello reclaman un compromiso claro: un calendario de trabajo, presupuesto asignado y supervisión técnica que garantice la durabilidad de las obras.
Voces de la comunidad
Los testimonios recogen preocupación y cansancio. Algunos residentes manifiestan que, ante la falta de respuesta completa, se ven obligados a invertir tiempo y recursos para atenuar el deterioro, mientras que otros advierten sobre el riesgo de que la situación derive en problemas mayores, similares a los ocurridos en otras colonias afectadas por desprendimientos.
Expectativa frente a las autoridades
Los vecinos hacen un llamado directo al Ayuntamiento para que priorice la rehabilitación y canalice un proyecto que contemple tanto la seguridad vial como el bienestar de peatones. Señalan que una intervención profesional y coordinada beneficiaría no solo a las colonias afectadas, sino también a la movilidad y a la percepción urbana en Playas de Tijuana.
Mientras se espera la respuesta oficial, la comunidad continúa organizándose y documentando los puntos críticos. El reclamo es claro: requieren acciones concretas y duraderas que impidan que los problemas vuelvan a repetirse.
