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4 junio 2026

Transformación económica y sus tensiones en Argentina

La economía presenta un mapa de ganadores y perdedores: minería y agricultura impulsan el crecimiento, pero la industria manufacturera y el comercio retroceden, impulsando transformaciones laborales y geográficas.

En los últimos meses la economía argentina exhibe un contraste que exige lectura detenida: según datos de INDEC para febrero, la actividad cayó 2,6 por ciento respecto del mes anterior y anotó una contracción anual de 2,1 por ciento, mientras que organismos internacionales y consultores privados estiman que el país podría liderar el crecimiento regional con cifras que superarían el 3 por ciento en 2026. Esta superposición de señales positivas y negativas explicita una dinámica donde el progreso sectorial convive con retrocesos que afectan a gran parte de la fuerza laboral y del mercado interno.

La mudanza productiva no es homogénea. El balance reciente muestra que la minería y canteras registraron una expansión cercana al 9,9 por ciento, seguida por la agricultura con un alza del 8,4 por ciento, mientras que la industria manufacturera sufrió una caída del 8,7 por ciento y el comercio retrocedió alrededor del 7 por ciento. Este tipo de cambios remiten a lo que un estadista británico llamó alguna vez los “problemas del éxito”: las reformas producen ganadores notables pero también pérdidas visibles.

Reconfiguración productiva y política

El crecimiento concentrado en actividades extractivas y agroindustriales configura un desplazamiento del ingreso hacia el interior del país. Ese fenómeno alimenta una tensión con los centros mediáticos y de opinión radicados en la capital, que tienden a evaluar negativamente la coyuntura. Al mismo tiempo, la distribución de bancas parlamentarias muestra que el poder político no depende exclusivamente del Gran Buenos Aires: esa región aporta 47 de los 257 diputados y 2 de los 72 senadores, mientras que las provincias del interior eligen 162 diputados y 66 senadores. En otras palabras, el mapa electoral puede no reflejar la percepción predominante en la Ciudad.

Impacto laboral y transformación tecnológica

La erosión de la industria y el comercio tiene un componente estructural que excede la gestión de gobierno: la velocidad de la transformación tecnológica. La automatización y la digitalización —con la entrada de robots en plantas productivas y un comercio electrónico que se duplicó en el último año, acompañado por un salto similar en la banca online— están redefiniendo empleos y cadenas de valor. La consecuencia inmediata fue la destrucción de más de 300.000 puestos registrados en el sector privado bajo la administración de Milei, sin que esto, por ahora, se traduzca en un salto dramático del desempleo gracias al reemplazo parcial por trabajadores gig y empleos informales.

Limitaciones del crecimiento y riesgos sociales

Aunque las exportaciones pueden sostener indicadores macroeconómicos positivos al cierre del año, existe un límite si los ingresos domésticos permanecen precarizados. El modelo de crecimiento liderado por commodities genera números favorables en cuenta corriente, pero no alimenta el mercado interno cuando los salarios reales y la seguridad laboral retroceden. Este fenómeno se vincula con la caída del consumo y con una posible retracción continuada del mercado interno, un factor que podría erosionar cualquier beneficio político derivado de la reducción de la inflación que el presidente prioriza.

Consecuencias demográficas y de reproducción social

El aumento de empleos temporales y la ausencia de una red de protección laboral robusta configuran un escenario donde la clase trabajadora tradicional ve reducirse derechos y posibilidades patrimoniales. Los trabajadores gig suelen carecer de aportes previsionales y de la capacidad para acceder a la vivienda por compra o herencia, factores que inciden en decisiones tan vitales como formar una familia. Este cuadro se enlaza con la caída de la tasa de natalidad y el envejecimiento poblacional. Además, el censo 2026 ya dejó constancia de movimientos internos: la población total del país creció un 15 por ciento respecto del censo 2010, mientras que el Gran Buenos Aires aumentó apenas un 9 por ciento, lo que muestra traslados demográficos hacia otras regiones.

Perspectivas políticas y conclusión

El mapa de ganadores y perdedores que dibuja la actualidad económica no tiene una traducción política automática. Por un lado, la concentración de crecimiento en minería y agricultura podría fortalecer a gobernadores e intereses provinciales; por otro, el desgaste en sectores con alta densidad de empleo plantea riesgos electorales para un modelo que favorece la apertura y la desregulación. En definitiva, el balance entre la creación de riqueza exportable y la destrucción de empleo formal plantea un dilema: ¿cómo compatibilizar la reactivación macroeconómica con la reconstrucción de una base laboral y social sostenible? La respuesta determinará si estos tiempos contradictorios terminan siendo meramente transitorios o el inicio de una recomposición duradera del país.

Autor

Ilaria Beretta

Ilaria Beretta coordinó un longform sobre las redes culturales de Trieste, realizado con entrevistas en el Teatro Romano, manteniendo una línea editorial de profundidad para las piezas. Jefa de sección de reportajes, conserva una serie de cartas de archivo vinculadas a Trieste como detalle personal.