El complejo presidencial en Washington quedó en cierre de emergencia el sábado 23 de mayo de 2026 tras el sonido de una ráfaga que reportes en terreno estimaron entre 20 y 30 disparos. Testigos y corresponsales que hacían cobertura desde el césped norte de la Casa Blanca fueron instados por el personal de seguridad a correr hacia la Sala de prensa y permanecer resguardados hasta nuevo aviso. La acción provocó una movilización inmediata de agentes federales y el acordonamiento de calles en torno a la intersección de la Calle 17 y la Avenida Pensilvania NW, un punto habitual para transmisiones en vivo y tránsito peatonal.
Fuentes oficiales confirmaron la presencia en el lugar del Servicio Secreto y del FBI, que comenzaron un operativo conjunto para asegurar el perímetro y recabar evidencia. Mientras algunas agencias informaron de al menos dos personas heridas, una en estado grave, otros comunicados indicaron que una persona resultó afectada por disparos de agentes durante la intervención; estas diferencias forman parte de la información en desarrollo que las autoridades están verificando. El director del FBI, Kash Patel, señaló que su oficina se encontraba en el sitio apoyando las labores del Servicio Secreto y que se ofrecerían actualizaciones cuando hubiera datos confirmados.
Lugar y desarrollo de los hechos
Los informes de periodistas que estaban en la zona situaron el origen de los sonidos en las inmediaciones del cruce entre 17th Street y Pennsylvania Avenue NW, justo a las puertas del complejo presidencial. En cuestión de minutos, el área quedó repleta de agentes con el equipo desplegado, y se observó a operadores con armas largas y francotiradores asignando posiciones en azoteas. Las primeras piezas de video tomadas por corresponsales y transeúntes captaron la confusión inicial y la instrucción clara: al interior, no salir. Ese protocolo obedeció al objetivo prioritario de proteger a las personas presentes y preservar las pruebas físicas en la calle.
Testimonios desde la escena
Periodistas como Selina Wang, de ABC News, relataron que estaban grabando cuando se escucharon los disparos y que se les ordenó “sprintar” hacia la Sala de conferencias de prensa. Otros testigos, incluido un turista que declaró ante agencias, describieron los sonidos como una serie de detonaciones seguidas que inicialmente se confundieron con fuegos artificiales. Estas descripciones coinciden en la percepción de una ráfaga sostenida que generó pánico momentáneo y una retirada rápida hacia puntos seguros designados por el personal de seguridad.
Respuesta y coordinación de las fuerzas
La reacción en el lugar implicó una coordinación entre el Servicio Secreto y el FBI, con apoyo táctico visible y medidas de contención perimetral. Agentes custodiaron entradas clave, mantuvieron armamento desenfundado en puntos estratégicos y blindaron el acceso a la sala donde permanecieron los medios. Al mismo tiempo, unidades de investigación comenzaron el levantamiento de indicios en la vía pública para identificar el origen de los disparos y la posible presencia de más agresores. Las autoridades señalaron que su prioridad es descartar amenazas adicionales y esclarecer si los heridos son sospechosos o transeúntes.
Protocolos y medidas activadas
El cierre de emergencia es un procedimiento diseñado para concentrar personas en áreas seguras y facilitar la actuación de cuerpos especializados; en este caso, la Sala de prensa funcionó como refugio temporal para reporteros. Además, fiscales federales se sumaron a la investigación para coordinar la preservación de la escena y las diligencias forenses. Las autoridades han recordado que, ante incidentes en torno a sedes gubernamentales, los tiempos de confirmación y la aparición de versiones contradictorias son habituales hasta que se consolidan pruebas y testimonios.
Estado del mandatario y próximos pasos
Según comunicados, el presidente Donald Trump se encontraba dentro de la Casa Blanca, en la Oficina Oval, cuando ocurrieron los hechos; fuentes indicaron que el mandatario estaba trabajando en conversaciones diplomáticas relacionadas con Irán, por lo que su seguridad fue uno de los ejes del protocolo activado. No consta por ahora una declaración pública del presidente sobre el suceso y su agenda quedó en pausa hasta que se evalúe la situación. Se informó también que el vicepresidente J.D. Vance había estado en la Casa Blanca más temprano en el día, aunque no está claro si aún permanecía en las instalaciones al momento del incidente.
Siguientes pasos de la investigación
Las agencias han anunciado que continuarán realizando entrevistas, recolectando material audiovisual y procesando la escena para determinar la autoría y la motivación de la agresión. Se espera que en las próximas horas el FBI y el Servicio Secreto ofrezcan detalles adicionales sobre la identidad de las personas involucradas y el estado judicial de cualquier sospechoso. Mientras tanto, la zona permanecerá controlada hasta que los equipos forenses completen su trabajo y garanticen que no existe riesgo residual para el público.
