En el congreso de la FIFA celebrado en Vancouver surgió un episodio que condensó años de conflicto entre las federaciones de Israel y Palestina. Tras sus intervenciones, el presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, se negó a estrechar la mano del vicepresidente de la Asociación de Fútbol de Israel, Basim Sheikh Suliman, cuando ambos fueron requeridos por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para aparecer juntos en el escenario. El momento fue breve pero simbólico y quedó registrado ante delegados de 211 federaciones y cámaras oficiales.
La escena, además de incómoda, derivó en un reclamo verbal de Rajoub y en una serie de declaraciones posteriores que pusieron en primer plano no solo la negativa física al saludo sino también la persistencia de una disputa reglamentaria y judicial. La situación deportiva se entrelaza con aspectos legales sobre la participación de clubes y con sanciones previas que ya habían sido aplicadas por la FIFA, lo que complica la búsqueda de una salida únicamente deportiva.
El incidente en el escenario y el llamamiento de Infantino
Cuando Infantino llamó a ambos dirigentes al podio, la intención oficial fue mostrar unidad: «trabajemos juntos para dar esperanza a los niños», expresó. Sin embargo, Rajoub y Suliman se mantuvieron a distancia, y Rajoub protestó en voz alta antes de bajar del estrado. El rechazo al apretón se interpretó como una manifestación pública de desacuerdo que va más allá de un gesto protocolar: simboliza la frustración de la Asociación Palestina con decisiones de la gobernanza del fútbol y la percepción de impunidad respecto a actuaciones consideradas discriminatorias.
Reclamos formales y la vía al arbitraje
La Asociación Palestina confirmó que llevará el conflicto ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo tras la resolución de la FIFA de no suspender a Israel en una decisión adoptada meses antes; la entidad palestina busca que se revise el cumplimiento de normas antidiscriminatorias. En su discurso, Rajoub solicitó que la federación mundial atienda las acusaciones de que Israel permitió la participación de clubes con base en asentamientos de Cisjordania en la liga nacional, lo que, según la APF, vulnera los estatutos de la FIFA y principios de derechos humanos.
Contexto del expediente y antecedentes
El expediente no es nuevo: hace 18 meses se abrió una investigación disciplinaria en respuesta a una segunda objeción presentada por la federación palestina. La FIFA alegó entonces la complejidad del estatuto legal no resuelto de Cisjordania para justificar su decisión de no imponer una suspensión, pero esa interpretación no satisfizo a la APF, que insiste en agotar la vía del Tribunal de Arbitraje Deportivo como próxima instancia para buscar una resolución vinculante.
Sanciones previas y reacciones oficiales
En paralelo a la disputa por los clubes de asentamientos, la FIFA aplicó una sanción económica contra la Asociación de Fútbol de Israel por US$190.000 por cargos disciplinarios relacionados con discriminación, abuso racista y conducta ofensiva, además de violaciones a los principios del juego limpio. Esa multa demuestra que la federación global ha actuado en causas concretas, aunque no haya resuelto la disputa de mayor alcance que ahora llegará al arbitraje.
Posiciones y disposición a dialogar
Tras el congreso, Rajoub afirmó que Israel podría no tener «derecho siquiera a formar parte de la FIFA» si se comprueban violaciones de estatutos y derechos humanos, y adelantó que continuará con los procedimientos legales dentro de las instituciones del fútbol. Por su parte, Yariv Teper, secretario general interino de la Asociación de Fútbol de Israel, evitó entrar en detalles sobre las acusaciones pero manifestó que existe voluntad de colaboración para fomentar el desarrollo del fútbol en ambas comunidades. El choque de posturas deja un horizonte de negociaciones complejas y de procedimientos que podrían afectar la gobernanza deportiva regional.
