En un mensaje público relacionado con la agenda bilateral, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó claro que México no aceptará la injerencia de Estados Unidos ni de ningún otro país en las elecciones próximas. La mandataria se refirió a la necesidad de que las controversias que surgen entre gobiernos se atiendan por los cauces oficiales: en este caso, por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores y las instancias judiciales correspondientes. Además, Sheinbaum indicó que trató asuntos similares con la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al pedir respeto por el proceso interno mexicano.
La vía diplomática y el marco judicial
Ante preguntas sobre si abordaría con el presidente Donald Trump las acusaciones de vínculos con el narcotráfico que involucran al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, la presidenta insistió en que hay canales establecidos para ello. Señaló que la Secretaría de Relaciones Exteriores está en comunicación con la embajada y con las autoridades de Estados Unidos, y explicó que existe una solicitud de pruebas dirigida a una oficina del Departamento de Justicia. Sheinbaum afirmó que, si es un asunto judicial, debe acatarse la ley; si es político, corresponde tratarlo con otras herramientas diplomáticas y políticas.
Soberanía, dignidad y colaboración
La mandataria afirmó con énfasis que México no es ni será un protectorado ni una colonia, y que el país se presenta ante el mundo defendiendo su soberanía y su dignidad. Reiteró la fórmula que ha usado el gobierno: cooperación para el desarrollo, coordinación sin subordinación y rechazo al injerencismo. Al mismo tiempo, subrayó que la negativa a la intervención externa no significa romper relaciones: para Sheinbaum, mantener una buena relación bilateral con Estados Unidos es indispensable, sobre todo por los millones de mexicanos que viven en ese país y por temas económicos y de seguridad compartidos.
Casos y antecedentes que recordó la presidenta
Sheinbaum evocó episodios recientes que, según ella, ejemplifican intentos de injerencia: mencionó la operación conocida como «Rápido y Furioso», el acceso de la DEA a territorio mexicano en administraciones pasadas y episodios políticos donde, dijo, hubo influencia externa en procesos internos. También aludió a críticas históricas sobre la gestión económica de los años noventa, cuando se negoció un apoyo financiero con Estados Unidos tras el llamado error de diciembre, y a manifestaciones públicas de actores políticos que, según ella, atribuyen a factores externos el resultado de procesos electorales nacionales.
Lo que corresponde a la justicia mexicana
En relación con las acusaciones concretas contra personas señaladas desde el exterior, Sheinbaum aclaró que hay distintas instancias con responsabilidades: la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial deben determinar los pasos procedentes en México, mientras que la comunicación entre Estados se realiza por la Secretaría de Relaciones Exteriores y, cuando procede, por los canales judiciales como el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La presidenta pidió que, si existe un caso judicial, se presenten pruebas y se respete el debido proceso.
Relación práctica: inversión, diálogo y límites
Sheinbaum dijo que la visita de líderes extranjeros a México para buscar inversión o colaboración es bienvenida, pero rechazó que esas gestiones se conviertan en herramientas de campaña política ajena. En ese contexto mencionó a la dirigente española como ejemplo de alguien que puede venir a promover negocios; sin embargo, advirtió que el uso retórico de hechos históricos o afirmaciones con carga política no aporta a la relación y pidió respeto. Reiteró su postura de buscar acuerdos y cooperación sin ceder soberanía ni aceptar presiones.
Conclusión: exigencia de pruebas y defensa de la autonomía
El mensaje final de la presidenta fue doble: demandó que cualquier acusación internacional vaya acompañada de evidencia suficiente y canalizada por los procedimientos legales, y reafirmó que la defensa de la soberanía es una prioridad innegociable. Sheinbaum cerró su intervención insistiendo en que México mantendrá una postura de diálogo respetuoso pero firme, y en que no permitirá que asuntos electorales sean objeto de intervenciones extranjeras en el proceso hacia las elecciones venideras. (08 de mayo 2026)
