El último informe del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua detalla que, al 30 de abril de 2026, Sonora presenta un crecimiento del 33% en las zonas con afectación por sequía respecto al mes anterior. El documento identifica ocho municipios con algún grado de sequía y otras 16 áreas catalogadas como anormalmente secas. Esta actualización muestra un retroceso frente a la situación extrema del año previo, pero mantiene riesgos para actividades agrícolas, abastecimiento y ecosistemas locales.
Las cifras revelan una distribución heterogénea de la sequía: las zonas más vulnerables se concentran en el Norte, Noroeste y Centro del estado, incluyendo franjas fronterizas y áreas costeras. El mapa difundido por Conagua sirve como referencia para autoridades y agricultores al identificar focos de atención y priorizar acciones de mitigación. Además, la información acompaña el análisis climatológico que vincula la evolución de humedad del suelo con patrones atmosféricos que podrían cambiar en los próximos meses.
Municipios y áreas con afectaciones
El reporte enumera a los municipios que registran desde condiciones leves hasta severas: entre los más amplios en extensión de afectación aparecen San Luis Río Colorado, Puerto Peñasco, Caborca, Pitiquito, Agua Prieta, Hermosillo, Guaymas, Empalme, San Ignacio Río Muerto, San Miguel de Horcasitas, Ures, La Colorada, Nogales, Ímuris, Magdalena de Kino y Santa Ana. En tanto, zonas con sequía moderada y sequía severa incluyen áreas de General Plutarco Elías Calles, Altar, Caborca, Sáric, Tubutama y Nogales. Esta clasificación facilita la priorización de recursos para el riego, la protección de suelos y la distribución de agua potable.
Comparación con 2026: avance y alivio relativo
Aunque el aumento mensual del 33% refleja un retroceso reciente, la escala actual es muy inferior a la registrada en 2026. Al 30 de abril de 2026 el estado se encontraba prácticamente en niveles de sequía extrema a sequía excepcional, por lo que las afectaciones reportadas en 2026 representan una disminución superior al 89% en comparación anual. Ese contraste permite ver que, pese a la persistencia de zonas secas, la situación ha mejorado notablemente desde el año pasado, lo que influye en decisiones sobre agricultura, manejo de reservas y acciones gubernamentales.
Pronóstico meteorológico y posibles escenarios
La especialista en meteorología Karina Barradas Mendoza informó sobre una anomalía positiva de lluvias prevista para junio y julio de 2026, lo que abre la posibilidad de que las primeras precipitaciones lleguen durante la primera semana de junio. Según su análisis, las tormentas favorecerían principalmente las Sierras y podrían aproximarse a Hermosillo con viento fuerte y acumulados estimados entre 5 y 15 milímetros. Estas lluvias pueden moderar las temperaturas máximas y mejorar la humedad del suelo temporalmente.
Riesgos y límites del pronóstico
Pese al escenario favorable de lluvia, Barradas Mendoza advirtió que agosto podría ser más seco, con picos térmicos de 40 a 45 grados Celsius y un ambiente más húmedo que no necesariamente se traduce en precipitaciones útiles para la agricultura. Asimismo, la recurrencia de lluvias en septiembre dependerá de la actividad ciclónica en la región, por lo que la variabilidad atmosférica seguirá siendo un factor determinante. Las autoridades locales y productores deben permanecer alertas y planear medidas de contingencia.
Recomendaciones prácticas
Ante este panorama, las medidas sugeridas incluyen la vigilancia continua del Monitor de Sequía, la priorización del uso eficiente del agua, la revisión de calendarios de siembra y la implementación de estrategias de conservación de humedad en suelos agrícolas. La coordinación entre municipios afectados, organismos estatales y la Conagua resulta clave para reducir impactos socioeconómicos y ambientales. La combinación de seguimiento técnico y preparación local puede aprovechar el pronóstico de lluvias para mitigar la sequía y proteger recursos críticos.
