En un giro inesperado, los seguidores del expresidente Evo Morales han decidido suspender temporalmente sus protestas contra el gobierno del mandatario Rodrigo Paz. Esta decisión, anunciada el 22 de junio busca apaciguar la tensión que ha dominado al país en las últimas semanas.
La medida coincide con un estado de excepción declarado por el gobierno de Paz, que busca liberar las carreteras del país y restablecer la normalidad. Sin embargo, los dirigentes sindicales han dejado claro que esta pausa no significa el fin de la lucha.
Bloqueos y estado de excepción en Bolivia
El 20 de junio Bolivia registró 44 puntos de bloqueo en cuatro de sus nueve regiones, afectando principalmente a La PazCochabambaOruro y Santa Cruz. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que La Paz tiene 19 cortes de rutasCochabamba 12Oruro 11 y Santa Cruz 2.
Agentes policiales y maquinaria pesada comenzaron a desplegarse para retirar el material usado en las barricadas, especialmente en ciudades como El Alto y Cochabamba. En Parotani militares resguardan sectores para evitar nuevos bloqueos. A diferencia de semanas anteriores, en algunos puntos no hay presencia de manifestantes.
Anuncio del estado de excepción y diálogo
En la madrugada del 20 de junio el presidente Rodrigo Paz anunció la imposición del estado de excepción con el objetivo de liberar las carreteras del país. Paz aseguró que la medida no busca quitar la normalidad sino devolverla manteniendo las puertas abiertas al diálogo de buena fe.
Esta decisión se tomó horas después de que el gobierno firmara un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) para pacificar el país. Sin embargo, este acuerdo fue rechazado por los sindicatos campesinos de La Paz y los seguidores de Evo Morales.
La pausa en las protestas y el futuro de la lucha
Los dirigentes sindicales han calificado esta suspensión de protestas como un cuarto intermedio una estrategia para apaciguar la situación. Sin embargo, han recalcado que la batalla no termina. Esta pausa temporal busca reorganizar las fuerzas y evaluar los próximos pasos.
Mientras tanto, la población boliviana sigue enfrentando desafíos como el desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal, consecuencias directas de las protestas. La situación sigue siendo delicada y el futuro de las movilizaciones depende de cómo evolucionen las negociaciones y las acciones del gobierno.



