En el año 2026, a cien años del nacimiento de Mariana Yampolsky, se inaugura una exposición virtual que rinde homenaje a una de las fotógrafas más comprometidas con las causas sociales de México. Memórica. México, haz memoria y la Universidad Iberoamericana presentan Una mirada, un siglo: Mariana Yampolsky a cien años de su nacimiento una muestra que invita a descubrir la profundidad y la belleza de su obra.
Mariana Yampolsky, nacida en 1925 y fallecida en 2002, fue mucho más que una fotógrafa excepcional. Su obra refleja un profundo compromiso con la dignidad de los pueblos originarios, la infancia, las mujeres y la belleza de lo cotidiano. A través de su lente, Yampolsky transformó objetos, escenas y gestos en imágenes que revelan la esencia de México.
Cuatro salas virtuales para explorar su legado
La exposición, curada por María de Maria Campos, se divide en cuatro salas virtuales que abarcan distintos aspectos de la vida y obra de Yampolsky. Cada sala ofrece una perspectiva única sobre su visión artística y su compromiso social. Los ejes temáticos incluyen Mariana: Afectos que modelan la identidadMiradas que sueñanEntre la feminidad y la maternidad y La vida en contraste: escenas cotidianas en color y blanco y negro.
El acervo de la exposición, compuesto por negativos, impresiones, documentos, objetos personales y una colección de arte popular, constituye una fuente invaluable para el estudio de la fotografía y la identidad mexicana. A través de estas piezas, los visitantes pueden apreciar cómo Yampolsky aprendió a observar el mundo con profundidad y a valorar las artes gráficas, la escritura y la imagen como herramientas de expresión y transformación.
Mirar con el corazón: la esencia de su obra
Para los organizadores de la exposición, la obra de Yampolsky es una invitación a mirar con el corazón. No se trata simplemente de documentar un país, sino de sentirlo, escucharlo y habitarlo. Su sensibilidad única le permitió encontrar belleza en lo cotidiano, dignidad en lo humilde y profundidad en lo aparentemente simple.
El recorrido visual abarca desde sus inicios como dibujante, escultora y grabadora en el Taller de Gráfica Popular hasta las fotografías que capturó en diversas comunidades, principalmente rurales. Estas imágenes revelan paisajes, gente y cultura, ofreciendo un viaje por un México que conocemos pero en el que no todos nos reconocemos, debido a la desaparición de tradiciones y la dilución de la identidad con el paso del tiempo.
Entre la feminidad y la maternidad
Una de las salas más destacadas de la exposición es Entre la feminidad y la maternidad donde Yampolsky retrató a las mujeres desde una mirada que reconoce su complejidad. A través de sus imágenes, se aprecia el trabajo, el cuidado y la fuerza silenciosa de las mujeres mexicanas. Estas fotografías revelan las múltiples formas de ser mujer en México, desafiando estereotipos y rescribiendo la historia desde lo íntimo.
Yampolsky articula el trabajo, el cuidado y la comunidad como dimensiones indisolubles de la feminidad. Su obra desplaza la mirada desde la mujer abstracta hacia sus nombres, oficios y vínculos, convirtiendo la maternidad en un campo de ciudadanía visual. Estas imágenes son un testimonio de la dignidad silenciosa y las luchas cotidianas de las mujeres mexicanas.
La sensibilidad de una maestra
Otro apartado de la exposición está dedicado a los niños, donde cada fotografía refleja la sensibilidad de Yampolsky como maestra. A través de estas imágenes, se puede apreciar su capacidad para captar la esencia de la infancia y su compromiso con la educación y el desarrollo de los más pequeños.
Cada imagen que integra la exposición es una revelación: un gesto, una textura, una sombra que habla de identidad, memoria y resistencia. El legado de Yampolsky demuestra lo que somos, lo que fuimos y lo que podemos llegar a ser. Su obra sigue siendo relevante y poderosa, ofreciendo una mirada única sobre la identidad mexicana y las luchas sociales.



