El 17 de abril de 2026 los mercados globales vivieron una jornada marcada por un cambio de ánimo después del anuncio sobre la reapertura del estrecho de Ormuz al tránsito comercial durante el periodo restante del alto el fuego. Esa noticia, que fue interpretada por inversionistas como un indicio de menor riesgo para los suministros energéticos, se combinó con una baja pronunciada en el precio del petróleo, provocando revalorizaciones en varias monedas de América Latina y movimientos distintos en los índices bursátiles regionales.
La reacción de las divisas no fue homogénea: algunas monedas se apreciaron con fuerza ante el alivio en las tensiones geopolíticas, mientras que el tipo de cambio de México mostró un comportamiento mixto, con el mercado cambiario pronunciando cierta volatilidad pese a la mejora en el sentimiento internacional. Al mismo tiempo, operadores revisaron expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos, lo que añadió otra capa de influencia sobre los flujos hacia mercados emergentes.
Por qué la reapertura del estrecho alteró los precios del crudo
El estrecho de Ormuz es una vía clave para el comercio de hidrocarburos; cualquier señal de normalización allí tiende a reducir las primas de riesgo en el precio del barril. En la sesión del 17 de abril, el West Texas Intermediate (WTI) se dejó alrededor de un 10%, ubicándose cerca de los 85.0 dólares por barril, mientras que el Brent europeo retrocedió hacia los 90 dólares por barril, según reportes del mercado. Ese descenso se explicó por la expectativa de que la reapertura y la posibilidad de acuerdos diplomáticos faciliten el flujo de crudo, aunque analistas recuerdan que la continuidad de esa tendencia depende de la duración real del cese de hostilidades.
Impacto en México y en la región
Peso mexicano
En la jornada, el peso mexicano cerró en 17.3187 unidades por dólar, con una depreciación de 0.43% frente al cierre anterior, reflejando que, pese al mejor ánimo global, factores domésticos y ajustes de corto plazo siguen condicionando al tipo de cambio. En contraste, la Bolsa Mexicana de Valores registró avances: el índice S&P/BMV IPC subió 1.08% para situarse en 69,447.40 puntos, mostrando que el mercado accionario local recibió con optimismo la menor presión sobre el precio del crudo y la mejora en el sentimiento global.
Otras monedas de la región
El movimiento regional fue mayoritariamente positivo aunque heterogéneo: el peso chileno lideró con un avance cercano al 1.4%, el real brasileño ganó cerca de 0.2% (acumulando una semana de ganancias del 0.53%), el peso colombiano subió 0.58% y el sol peruano se apreció 0.20%. Por su parte, el peso interbancario argentino registró una caída de 0.55% en un contexto de intervenciones del banco central. Al mismo tiempo, algunas bolsas latinoamericanas mostraron pérdidas, lo que evidencia que la recuperación fue selectiva y dependiente de factores locales además de los internacionales.
Perspectivas y riesgos a corto plazo
Además de las noticias sobre Ormuz, los mercados ajustaron sus probabilidades sobre la política de la Reserva Federal. Herramientas como FedWatch del CME Group mostraron un aumento en la probabilidad percibida de un recorte de tasas de interés antes de fin de año, pasando de cerca del 30% al entorno del 50% en las estimaciones de los operadores. Ese cambio puede favorecer flujos hacia mercados emergentes, pero la materialización de esos movimientos dependerá de la evolución de la inflación, el comportamiento del precio del petróleo y la persistencia del alto el fuego en Oriente Medio.
Para los consumidores y las empresas, los efectos prácticos pueden aparecer con cierta demora: un peso más fuerte ayuda a contener costos de productos importados, mientras que la baja del petróleo puede aliviar presiones sobre los costos energéticos y los precios de combustibles, incluido el diésel. Sin embargo, los analistas advierten que estas mejoras son reacciones a noticias concretas y que la estabilidad requerirá confirmaciones diplomáticas duraderas y movimientos sostenidos en los precios del crudo.