El último sondeo del Banco Central, conocido como REM, volvió a poner a la inflación en el centro del debate económico. El top 10 del relevamiento, que promedia a los pronosticadores más precisos, ubicó su proyección anual en 31,8%, levemente por encima del cierre de 2026 de 31,5%. Ese resultado surge en un marco en que los analistas coinciden en que el mes de marzo habría registrado un aumento mensual cercano al 3%–3,1%, cifra que el Indec difundirá oficialmente a las 16 hs.
Por su parte, el Gobierno busca domesticar la lectura pública: el ministro de Economía aseguró que la subida de marzo responde a factores puntuales como la dolarización en el año electoral y el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre los combustibles, y prometió que desde abril comenzará una desaceleración inflacionaria sostenida. Mientras tanto, el debate entre los datos técnicos y la percepción social sigue abierto.
Qué proyectan el REM y las consultoras
El informe del BCRA con encuestas realizadas entre el 27 y 31 de marzo fijó el promedio del IPC minorista de marzo en torno al 3%, y puso al IPC núcleo en cerca del 2,9%. Además, el REM contiene otras variables: el tipo de cambio nominal se ubicó en un promedio de $1420 por dólar para abril y en $1700 para diciembre, lo que implicaría una suba interanual estimada del 17,4%. En el segmento monetario, la TAMAR proyectada para abril fue de 26,8% nominal anual y de 23,4% para diciembre.
Las consultoras privadas aportaron matices: Empiria prevé cerca de 3,2% en marzo; Equilibra habló de un arranque con 3% por el impacto estacional de la educación y los aumentos regulados; EcoGo señaló que la suba estaría en torno a 3% y destacó que los alimentos no son el motor principal esta vez; LCG estimó entre 2,8% y 2,9%, y C&T posicionó al Gran Buenos Aires en 2,7%. Econviews, por su lado, relevó un incremento del 3,4% en una canasta alimentaria en las cuatro semanas previas al 27 de marzo.
Impacto en variables macro y sociales
El REM también incluyó expectativas sobre actividad y empleo: los participantes proyectaron una expansión del PIB ajustado por estacionalidad de 1,3% para el primer trimestre y un crecimiento promedio anual del 3,3% en 2026 respecto a 2026. En materia laboral, la tasa de desempleo abierta se situó en un promedio esperado del 7,6% para el primer trimestre. Además, el Gobierno espera un resultado fiscal primario con un superávit de $16,0 billones para 2026.
Un dato social que tensiona el cuadro es la informalidad: según el Indec, la proporción de trabajadores en la economía informal alcanzó el 43% en el cuarto trimestre de 2026, cifra que en términos absolutos equivale a alrededor de 9 millones de personas si se proyecta al total del país. Esa realidad eleva la sensibilidad ante la inflación porque reduce colchones y capacidad de ajuste para amplios sectores.
Detalles locales: la ciudad de Buenos Aires
En términos locales, el IPC porteño volvió a acelerar en marzo y alcanzó un 3% mensual, impulsado por aumentos en combustibles, tarifas de servicios, transporte y la educación. Ese registro dejó al acumulado del primer trimestre en 8,9% y a la variación interanual en 32,1%. Para ponerlo en contexto, marzo de 2026 llegó a 3,7% y luego la inflación desaceleró hasta niveles de alrededor de 1,5% en mayo de aquel año; en enero y febrero de 2026 se habían medido subas de 2,9%.
Reacciones oficiales y empresariales
En encuentros con empresarios, el ministro enfatizó que la realidad es heterogénea y puso el foco en la capacidad de las empresas para adaptarse, mencionando casos concretos de reconversión productiva. La titular de AmCham advirtió que la estabilización macro es condición necesaria pero no suficiente para recuperar crecimiento sostenido y niveles de exportación comparables. En paralelo, el presidente defendió la gestión y cuestionó la narrativa de que la economía está en caída libre, vinculando esas críticas con subas del dólar en episodios previos de crisis.
En síntesis, el consenso de mercado señala que marzo podría haber sido un punto máximo en la aceleración inflacionaria, aunque la moderación futura no sería instantánea: según las encuestas, la inflación mensual no bajaría por debajo del 2% antes de agosto o septiembre en el mejor escenario. El dato oficial a divulgar por el Indec a las 16 hs servirá para confirmar la dimensión del rebote y ajustar las estrategias de política y mercado.