En Mexicali, y con declaraciones realizadas el 15 de abril de 2026, el sector de la vida nocturna volvió a colocar en la agenda pública la discusión sobre cómo limitar el consumo excesivo de alcohol entre jóvenes. Venustiano Anzaldo Rivero, presidente de la Asociación de Bares y Cafés Cantantes de Mexicali, planteó la necesidad de que el precio de la cerveza en los establecimientos sea regulado y fiscalizado para evitar promociones que incentiven el consumo impulsivo.
La propuesta surge como respuesta a prácticas comerciales que, según el dirigente, facilitan que una persona con una cantidad limitada de dinero consuma varias bebidas en una sola salida. Anzaldo puso como ejemplo una situación típica: con 100 pesos en mano, si un bar ofrece cerveza a 20 pesos, esa persona podría adquirir hasta cinco bebidas en poco tiempo. Su argumento central es que establecer controles sobre el precio ayudaría a erradicar esas promociones agresivas que normalizan el exceso.
Qué propone la regulación de precios
El planteamiento de la asociación no busca intervenir arbitrariamente en la operación diaria de los locales, sino introducir mecanismos para que el precio del alcohol deje de depender exclusivamente de ofertas comerciales extremas. Entre las ideas que ha mencionado Anzaldo está la posibilidad de que un marco normativo determine parámetros o topes en ciertas promociones, acompañados de una mayor fiscalización por parte de las autoridades competentes. La intención declarada es que así se reduzcan los incentivos para el consumo rápido y en cantidad, sin eliminar la actividad económica legítima del sector.
Objetivo concreto de la medida
El objetivo principal es sencillo: minimizar el consumo impulsivo favorecido por descuentos agresivos. Desde la perspectiva del gremio, una regulación de precios puede funcionar como una barrera adicional que complemente otras acciones de prevención, porque altera el contexto económico que facilita la compra masiva de bebidas alcohólicas. En la formulación del dirigente aparece el término consumo responsable como meta, y se propone impedir promociones que conviertan una noche en un consumo peligroso en poco tiempo.
Respuesta al planteamiento del diputado y llamado al diálogo
Las declaraciones de Anzaldo se producen después de que el diputado Jaime Cantón Rocha presentara un paquete de medidas para reducir los accidentes viales, entre las que se cuentan retenes permanentes, la instalación de alcoholímetros y la búsqueda de la corresponsabilidad de antros, bares y centros nocturnos. El dirigente de los bares pidió que, antes de materializar iniciativas punitivas o de control directo, exista una mesa de trabajo donde el gremio explique las acciones que ya realiza en coordinación con el Ayuntamiento, y se analice qué propuestas son viables y cuáles resultarían contraproducentes.
Críticas puntuales a medidas selectivas
En entrevistas recientes Anzaldo calificó como una «locura» la idea de colocar alcoholímetros justo afuera de los establecimientos nocturnos, señalando que una medida así sería arbitraria y estigmatizante; incluso usó comparaciones para ilustrar la incongruencia, sugiriendo que si se aplica esa lógica habría que instalar equipos similares frente a casinos o parques, lo que sería absurdo. Aun así, reconoció la preocupación compartida por la seguridad vial y recordó que ya existen puntos de auxilio vial y campañas conjuntas con la autoridad municipal.
Medidas complementarias y pasos a seguir
Tanto el sector privado como los legisladores coinciden en el propósito general: reducir la cifra de accidentes relacionados con el consumo de alcohol. Las diferencias aparecen en el método. Mientras el diputado insiste en enfoques como calificar el problema como asunto de salud pública y promover la corresponsabilidad sin buscar sanciones penales, la Asociación propone priorizar el diálogo, compartir datos y coordinar campañas de concientización —incluyendo la colocación de espectaculares y la difusión de mensajes para conductores—, así como evaluar la eficacia real de medidas como retenes y alcoholímetros antes de implementarlas de manera unilateral.
La ruta propuesta por los representantes de los bares es clara: convocar a un encuentro entre la Asociación, el diputado y autoridades municipales para revisar las acciones existentes, explorar la posible regulación del precio de la cerveza como herramienta preventiva y acordar estrategias que reduzcan riesgos sin afectar de manera desproporcionada a los negocios. En ese marco también se subraya la importancia de la vigilancia familiar y la educación para jóvenes como complemento indispensable en la prevención de conductas de riesgo.