Después de más de una década alejada de los grandes proyectos de Hollywood, la directora mexicana Alejandro González Iñárritu volvió a la cúspide del cine internacional con la presentación de su último largometraje ‘Digger’. El estreno tuvo lugar en la capital, bajo una llamativa alfombra naranja que sirvió de punto de encuentro entre la élite del espectáculo y un público entusiasta, rodeado de mariachis que acompañaron la llegada del protagonista.

Un desarrollo de casi una década y la participación de Tom Cruise

Según declaraciones del propio realizador, la película exigió nueve años de desarrollo y siete años de colaboración estrecha con el actor estadounidense Tom Cruise. Cruise, quien lleva más de veinte años sin recibir una nominación a los Óscar, interpreta a Digger Rockwell un magnate del petróleo cuya ambición lo lleva a priorizar la defensa de su imperio ante una catástrofe medioambiental sin precedentes en Groenlandia. En palabras de Iñárritu, la obra es “absurda, urgente y, sobre todo, humana”, un llamado a la reflexión colectiva.

La trama: sátira política y reflexión sobre el poder

‘Digger’ se presenta como una comedia negra que utiliza el desastre ecológico como espejo de la relación entre las élites económicas y los gobiernos. El guion, coescrito con la escritora Sabina Berman despliega la figura del magnate intentando venderse como salvador mientras las consecuencias de su fuga de petróleo se extienden. En una escena clave, el personaje confronta a sus críticos recordándoles la dependencia global de combustibles, vuelos y dispositivos, mostrando que la responsabilidad es compartida y no recae sólo en un individuo.

Personajes secundarios que aportan profundidad

El elenco incluye a Mercedes Hernández como la empleada doméstica del magnate, ofreciendo una mirada desde dentro del mundo de la opulencia. La presencia de Berman como coguionista garantiza que la crítica social tenga un tono agudo y bien calibrado. Además, la actriz y escritora ha destacado la importancia de retratar la complejidad de los intereses en juego, evitando una visión binaria de “buenos contra malos”.

Reacciones del público y declaraciones de los protagonistas

El evento, que se prolongó más de tres horas, contó con la interacción directa de los fans en el Parque Toreo. Los asistentes, muchos con sombreros vaqueros como guiño al personaje, mostraron entusiasmo al obtener autógrafos y objetos de producciones anteriores de Cruise, como Top Gun y Mission: Impossible. Mientras tanto, Iñárritu recibió una ola de gritos de “¡Sí se pudo!” que él devolvió con firmas y agradecimientos, declarando que el “cariño y la ilusión del público mexicano” le habían impresionado profundamente.

En sus palabras, Cruise sostuvo que haber trabajado con Iñárritu era “un sueño cumplido”, resaltando la admiración que siente por películas como Amores perros. Comentó que la filmación incluyó una secuencia de monólogo de diez minutos grabada en una sola toma, una prueba del “entusiasmo, humildad y energía” que el director aporta a cada proyecto. Iñárritu, por su parte, explicó que su intención no era ofrecer un mensaje político directo, sino “reírse de lo absurdo que vemos hoy”, creando una película que entretiene y asusta al mismo tiempo.

La proyección oficial ante un público mexicano se realizó antes del estreno comercial, programado para el 1 de octubre. La velada quedó marcada por un inesperado baile de Cruise al ritmo de «Son de la negra», coreografiado por la presentadora Gaby Meza, demostrando que la interacción cultural también formó parte del espectáculo.